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La mano de la muerte

Ecosdelinfierno

Poeta recién llegado
Los cuadernos se abren trepidantes

Porque en ellos crecen mis palabras

Y lanzan las hojas hacia el techo,

De las esquinas de mi habitación

Tentando a los ecos derramados

Sobre toda ficción del infinito.



Sobre el aire, sobre las alturas

De un cielo imaginario,tiras

De renglones escritos con los ojos

Infectados de truenos, de gusanos

Eléctricos caídos de las nubes,

Y con las manos chorreantes de sangre

Porque se han clavado en mis dedos

Visiones dibujadas por mis sueños

Con trazos que parecen agonías,

Dispersan mis arcanas confesiones

Fuera del baúl bajo mi cama.


A ruidos leves de los pensamientos

Que arrastro cuando es necesario

Sacudirse y ver al horizonte

Así como deben saber los mares

De perlas vibrando en las tinieblas,

De olas llegando a mis oídos

Desde continentes tan oníricos

Que no han sido tocados por los libros,

Varan en los rincones de mi mente

Vivos cantos de pájaros que han muerto.


Quiero desgarrar ansioso, de la luz

Tibia sobre las paredes inertes

Con la mirada hinchada de uñas

El falso alarde de providencia

Con el que el resplandor de los días

Disfraza de ilusión fantástica

Al débil encanto de estar vivo,

Porque un día piensas aterrado

Que quizá rebanarse el cuello

No es alguna ofrenda de sangre

Para el diablo,ni algo maldecido.


Cuando tienes el filo en la mano

Se aligera el peso de la vida

Y entiendes que por ninguna parte

Existe un dios que llore tu muerte,

Ni razón, ni algún aura infernal

Que haga de matarte en soledad

Algo distinto a hacer las compras.

Me la he pasado toda la vida

Tirando envoltorios en los botes

Y nunca antes había contado

Con que soy igual a esos desechos.


Poetas, no escriban más de la luz

Así cual se escribe de la gloria,

No niego que ustedes encontraran

La magia que se ha dado por muerta,

Porque solo te mueves por las calles

Fintando a las flores del velorio

Aunque sabes que no será por siempre,

Cual un ansiado escape señalado

Por fulgencias de luz angelicales.

Pero créanme poetas, no es la luz

La claridad de sus visiones bellas,

He visto al mismo mito antiguo,

Insondable atravesar la noche.

Más eterno que el sol he sentido

Que es amar bajo la luna fría.

No sé qué tiene cuando oscurece

El mar inmenso, que es más inmenso

Que cuando la luz brilla en sus olas.

Más calidas que cada amanecer

He sentido las nubes tempestuosas

Alguna vez que asido al lado

De alas tenebrosas de arpías

Conocí el amor de las tinieblas.

A veces la luz en las ventanas

Solo es el indeseable anuncio

De que el tedio ha de continuarse

Y es la oscuridad sobre las calles

La tregua efímera en la lucha.


Incrédulo al citar a viejos sitios

A recurrir entre mortal asfixia

Al respiro urgente de nostalgia,

Por ejemplo del subterráneo metro

Que embelesado, a sus vías

Imploré fundirme en un instante

Con el poder de sus gélidos hierros

De regresarme a la calma prima

Plena en el universo que dormía,

Y hallar bajo la misma resaca

De la lámpara enferma de las diez

Donde vomité blasfemias perdidas,

Un cotidiano paso de la gente,

Una respuesta nula de los muros,

Que hasta a mí me pone a dudar

Si he vivido aquello que recuerdo

O mi historia es solo el sueño

Que consuela luego de tanto odiar la vida,

Descubro que estoy aquí presente

Como único testigo de mi vida

Y menguada defensa de mi nombre.

Escribiendo en disipable bruma

Voy agotando pobre resistencia

A la amnesia que persigue siempre

Mis débiles rumores de ser libre.


Paseante silenciosa, Luz de sombra

Cual la secreta lógica del cosmos

Caes ante mí como la punta cruel

De un rayo asesino, del cielo

De un mundo en llamas, bajas sin ley

Angel que además es calavera

Liminal entre sueño y tacto.


Remolino gangrenico de buitres

Que al sol entre sus terribles alas

Rinde, es la intuición de horrores

Que obliga a gritar, más no despierto,

Mundo invertido, edificado

Sobre mis párpados petrificados.


En esa mancha de noche tatuada

Volcada al suelo, del cráneo vacuo

En ese ruido de polillas nimias

Del silencio, mi hogar desfondado

Parece habitado por un algo

Que se cierra con el aire aleve

Agitado, al voltear en breve

Para ver qué yace en esas sombras

Que se estiran al girar el cuerpo


Quieto e inquieto, el silencio

Es tu voz devoradora, y nunca

Me creen que en la noche serena

Hay algo en la brisa suspendida

Que me invita a saltar envuelto

En llamas de helada valentía.


Por la estridencia de tu acoso

Me han llamado loco desairado

Al verme estrujando mis orejas

Sin escuchar en el ambiente mudo

Cómo seduce tu voz a mi conciencia.


Esperas a que crea estar solo

Para recordarme que soy tuyo

Y mientras ceno mi recalentado

Ocupas la otra silla vacía

Con tu aliento de labios de hielo.


Cierro los ojos y llenas fuera

Con sombras mi extraña casa,

Junto a mis sienes escucho hervir

Tus susurros en ceruleo aire.

Me habitas o te habito, no sé

Pero erizas mi piel sin tocarme

Y me haces desear la pesadilla.


Ya no es la ventanilla del camión

Hipnótico despliegue de calles

Lugar para soñar con el futuro,

Sueño con dientes que labios no cubren

Y labios rojos de hueso baldío,

Con ojos profundos, brillo sin brillo,

Con tu libre cabellera negra

Dispersa por toda la abismal noche,

Sobre tu rostro esquelético

Como niebla que dispersar ansío

Para besar tu cráneo en penumbra.

De tu caballo, sus crines salvajes

Has detener tras la luna brillante

Y ven a esta piedra en que yazco,

Retira un instante tu largo cabello

Que cargas como pena inasible

Al extraño, de tu frente y tus ojos,

Mírame y dame tu mano fría

Mientras tu falda gris y violeta

Cae al costado de tu Rocinante.
 
Los cuadernos se abren trepidantes

Porque en ellos crecen mis palabras

Y lanzan las hojas hacia el techo,

De las esquinas de mi habitación

Tentando a los ecos derramados

Sobre toda ficción del infinito.



Sobre el aire, sobre las alturas

De un cielo imaginario,tiras

De renglones escritos con los ojos

Infectados de truenos, de gusanos

Eléctricos caídos de las nubes,

Y con las manos chorreantes de sangre

Porque se han clavado en mis dedos

Visiones dibujadas por mis sueños

Con trazos que parecen agonías,

Dispersan mis arcanas confesiones

Fuera del baúl bajo mi cama.


A ruidos leves de los pensamientos

Que arrastro cuando es necesario

Sacudirse y ver al horizonte

Así como deben saber los mares

De perlas vibrando en las tinieblas,

De olas llegando a mis oídos

Desde continentes tan oníricos

Que no han sido tocados por los libros,

Varan en los rincones de mi mente

Vivos cantos de pájaros que han muerto.


Quiero desgarrar ansioso, de la luz

Tibia sobre las paredes inertes

Con la mirada hinchada de uñas

El falso alarde de providencia

Con el que el resplandor de los días

Disfraza de ilusión fantástica

Al débil encanto de estar vivo,

Porque un día piensas aterrado

Que quizá rebanarse el cuello

No es alguna ofrenda de sangre

Para el diablo,ni algo maldecido.


Cuando tienes el filo en la mano

Se aligera el peso de la vida

Y entiendes que por ninguna parte

Existe un dios que llore tu muerte,

Ni razón, ni algún aura infernal

Que haga de matarte en soledad

Algo distinto a hacer las compras.

Me la he pasado toda la vida

Tirando envoltorios en los botes

Y nunca antes había contado

Con que soy igual a esos desechos.


Poetas, no escriban más de la luz

Así cual se escribe de la gloria,

No niego que ustedes encontraran

La magia que se ha dado por muerta,

Porque solo te mueves por las calles

Fintando a las flores del velorio

Aunque sabes que no será por siempre,

Cual un ansiado escape señalado

Por fulgencias de luz angelicales.

Pero créanme poetas, no es la luz

La claridad de sus visiones bellas,

He visto al mismo mito antiguo,

Insondable atravesar la noche.

Más eterno que el sol he sentido

Que es amar bajo la luna fría.

No sé qué tiene cuando oscurece

El mar inmenso, que es más inmenso

Que cuando la luz brilla en sus olas.

Más calidas que cada amanecer

He sentido las nubes tempestuosas

Alguna vez que asido al lado

De alas tenebrosas de arpías

Conocí el amor de las tinieblas.

A veces la luz en las ventanas

Solo es el indeseable anuncio

De que el tedio ha de continuarse

Y es la oscuridad sobre las calles

La tregua efímera en la lucha.


Incrédulo al citar a viejos sitios

A recurrir entre mortal asfixia

Al respiro urgente de nostalgia,

Por ejemplo del subterráneo metro

Que embelesado, a sus vías

Imploré fundirme en un instante

Con el poder de sus gélidos hierros

De regresarme a la calma prima

Plena en el universo que dormía,

Y hallar bajo la misma resaca

De la lámpara enferma de las diez

Donde vomité blasfemias perdidas,

Un cotidiano paso de la gente,

Una respuesta nula de los muros,

Que hasta a mí me pone a dudar

Si he vivido aquello que recuerdo

O mi historia es solo el sueño

Que consuela luego de tanto odiar la vida,

Descubro que estoy aquí presente

Como único testigo de mi vida

Y menguada defensa de mi nombre.

Escribiendo en disipable bruma

Voy agotando pobre resistencia

A la amnesia que persigue siempre

Mis débiles rumores de ser libre.


Paseante silenciosa, Luz de sombra

Cual la secreta lógica del cosmos

Caes ante mí como la punta cruel

De un rayo asesino, del cielo

De un mundo en llamas, bajas sin ley

Angel que además es calavera

Liminal entre sueño y tacto.


Remolino gangrenico de buitres

Que al sol entre sus terribles alas

Rinde, es la intuición de horrores

Que obliga a gritar, más no despierto,

Mundo invertido, edificado

Sobre mis párpados petrificados.


En esa mancha de noche tatuada

Volcada al suelo, del cráneo vacuo

En ese ruido de polillas nimias

Del silencio, mi hogar desfondado

Parece habitado por un algo

Que se cierra con el aire aleve

Agitado, al voltear en breve

Para ver qué yace en esas sombras

Que se estiran al girar el cuerpo


Quieto e inquieto, el silencio

Es tu voz devoradora, y nunca

Me creen que en la noche serena

Hay algo en la brisa suspendida

Que me invita a saltar envuelto

En llamas de helada valentía.


Por la estridencia de tu acoso

Me han llamado loco desairado

Al verme estrujando mis orejas

Sin escuchar en el ambiente mudo

Cómo seduce tu voz a mi conciencia.


Esperas a que crea estar solo

Para recordarme que soy tuyo

Y mientras ceno mi recalentado

Ocupas la otra silla vacía

Con tu aliento de labios de hielo.


Cierro los ojos y llenas fuera

Con sombras mi extraña casa,

Junto a mis sienes escucho hervir

Tus susurros en ceruleo aire.

Me habitas o te habito, no sé

Pero erizas mi piel sin tocarme

Y me haces desear la pesadilla.


Ya no es la ventanilla del camión

Hipnótico despliegue de calles

Lugar para soñar con el futuro,

Sueño con dientes que labios no cubren

Y labios rojos de hueso baldío,

Con ojos profundos, brillo sin brillo,

Con tu libre cabellera negra

Dispersa por toda la abismal noche,

Sobre tu rostro esquelético

Como niebla que dispersar ansío

Para besar tu cráneo en penumbra.

De tu caballo, sus crines salvajes

Has detener tras la luna brillante

Y ven a esta piedra en que yazco,

Retira un instante tu largo cabello

Que cargas como pena inasible

Al extraño, de tu frente y tus ojos,

Mírame y dame tu mano fría

Mientras tu falda gris y violeta

Cae al costado de tu Rocinante.
Una intensa relación entre la vida y la muerte, la luz y la oscuridad.
Buen comienzo.
Bienvenido al Foro.

Saludos
 
Bienvenido ,Ecosdelinfierno, buen inicio en el portal compartiendo esta excelente composición que nos ofreces como primicia y muestra de tu obra lírica, Espero que te encuentres a gusto entre nosotros y sigas presentando asiduamente tus temas en los foros adecuados.

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