PITEIRA
Poeta que considera el portal su segunda casa
La manchita de sangre
Salvo quizás por aquella minúscula y casi imperceptible manchita de sangre que fatalmente Mery descubrió en uno de los puños de mi camisa, el plan era perfecto. El arisco gato del vecino habría sido declarado culpable y yo disfrutaría ahora del apacible silencio que hoy reina en el salón, antes siempre perturbado por los agudos e insoportables chillidos de la cotorra.
Piteira.- Xosé.