• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

La mañana

lesmo

Poeta veterano en el portal
En la mañana temprano,
Aire del mar en mi piel,
Frío lo sentía, entumecía mi mano,
Y el sudor caía por mi sien.
Y mi pensamiento lejos.
Desde las barcas pescaban,
Mas frío sentirían esos viejos.
Más frio sentirían los pobres,
Más dolor en desengaños,
Más dolor en desamores,
Más sudor en los peldaños.

***


Una gran bola de fuego,
Del este empezó a brotar.
Y detrás del campanario
Comenzó a brillar.
Y dio luz a la campana,
Iluminando las piedras.
Dando forma a la mañana,
Amarillo a musgos, verde a hiedras.
Pero la bola de fuego
No me iluminó por dentro
Y en mi, ni blanco y negro.

***


Por qué mi sueño es ligero.
Por qué el pronto despertar,
Si vacío está el tintero,
Si de palabras, la mañana, no puedo llenar.
Más lento el tiempo sería,
Más, mucho más,
Sin tener a quién amar.
Y el tiempo, que es espejismo,
Se convierte en un abismo.
Qué lentitud de las horas,
Contando las auroras.
 
Con la soledad a veces se nos va la inspiracion , los dias se hacen mas largos y percibimos las angustias ajenas desde nuestra perspectiva y dejamos de disfrutar las cosas hermosas de la vida. Me gusto su poema, profundo y reflexivo.
 
En la mañana temprano,
Aire del mar en mi piel,
Frío lo sentía, entumecía mi mano,
Y el sudor caía por mi sien.
Y mi pensamiento lejos.
Desde las barcas pescaban,
Mas frío sentirían esos viejos.
Más frio sentirían los pobres,
Más dolor en desengaños,
Más dolor en desamores,
Más sudor en los peldaños.

***


Una gran bola de fuego,
Del este empezó a brotar.
Y detrás del campanario
Comenzó a brillar.
Y dio luz a la campana,
Iluminando las piedras.
Dando forma a la mañana,
Amarillo a musgos, verde a hiedras.
Pero la bola de fuego
No me iluminó por dentro
Y en mi, ni blanco y negro.

***


Por qué mi sueño es ligero.
Por qué el pronto despertar,
Si vacío está el tintero,
Si de palabras, la mañana, no puedo llenar.
Más lento el tiempo sería,
Más, mucho más,
Sin tener a quién amar.
Y el tiempo, que es espejismo,
Se convierte en un abismo.
Qué lentitud de las horas,
Contando las auroras.

Una cadena de pensamientos gestados en tu alma y alumbrados en tu mente que expresa un sentir poético, dueño de una sensibilidad decantada en los costados más contemplativos de la vida. Esa mañana se reflejó en ti, y ahora nosotros, asomados a tu cristal inspirativo, nos reflejamos en ella. Felicitaciones, querido amigo Poeta. ¡Un saludo repleto de dicha para todos tus pasos!:

Ariel
 
En la mañana temprano,
Aire del mar en mi piel,
Frío lo sentía, entumecía mi mano,
Y el sudor caía por mi sien.
Y mi pensamiento lejos.
Desde las barcas pescaban,
Mas frío sentirían esos viejos.
Más frio sentirían los pobres,
Más dolor en desengaños,
Más dolor en desamores,
Más sudor en los peldaños.

***


Una gran bola de fuego,
Del este empezó a brotar.
Y detrás del campanario
Comenzó a brillar.
Y dio luz a la campana,
Iluminando las piedras.
Dando forma a la mañana,
Amarillo a musgos, verde a hiedras.
Pero la bola de fuego
No me iluminó por dentro
Y en mi, ni blanco y negro.

***


Por qué mi sueño es ligero.
Por qué el pronto despertar,
Si vacío está el tintero,
Si de palabras, la mañana, no puedo llenar.
Más lento el tiempo sería,
Más, mucho más,
Sin tener a quién amar.
Y el tiempo, que es espejismo,
Se convierte en un abismo.
Qué lentitud de las horas,
Contando las auroras.
Mi querido amigo Lesmo:
Reparo en este poema, que no conocía.
Es de una gran belleza descriptiva en el que afloran esos sentimientos puros y sencillos, muy propios de ti.
He disfrutado de este bello poema que lo subo, por derecho propio.

Un gran abrazo

Alfonso Espinosa
 
Este poema, querido Salvador, ejerce de bola de fuego iluminando, aún en noche cerrada, con su belleza mi humilde morada, siendo el mejor aderezo para el primer café de la mañana.
Gracias... recibe un efusivo abrazo.
Javier
Gracias mil, siempre a ti, querido Javier por acompañar estas letras mías que fueron de las primeras que me atreví a publicar.
Recibe mi abrazo muy fuerte, amigo mío.
Salvador.
 
En la mañana temprano,
Aire del mar en mi piel,
Frío lo sentía, entumecía mi mano,
Y el sudor caía por mi sien.
Y mi pensamiento lejos.
Desde las barcas pescaban,
Mas frío sentirían esos viejos.
Más frio sentirían los pobres,
Más dolor en desengaños,
Más dolor en desamores,
Más sudor en los peldaños.

***


Una gran bola de fuego,
Del este empezó a brotar.
Y detrás del campanario
Comenzó a brillar.
Y dio luz a la campana,
Iluminando las piedras.
Dando forma a la mañana,
Amarillo a musgos, verde a hiedras.
Pero la bola de fuego
No me iluminó por dentro
Y en mi, ni blanco y negro.

***


Por qué mi sueño es ligero.
Por qué el pronto despertar,
Si vacío está el tintero,
Si de palabras, la mañana, no puedo llenar.
Más lento el tiempo sería,
Más, mucho más,
Sin tener a quién amar.
Y el tiempo, que es espejismo,
Se convierte en un abismo.
Qué lentitud de las horas,
Contando las auroras.
Muy buen y reflexivo poema Salva las mañanas y los despertares nos acompañan de una manera u otra según estemos de ánimo así si estamos tristes se notará la melancolía y si estamos eufóricos también. Encantada de leerte. Un abrazo amigo.
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba