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La magia de tu noche

penabad57

Poeta veterano en el portal
En tus rizos el hambre de la noche con el resplandor verde

que ilumina tu iris, ardid de novia bajo la luna enamorada

de la luz del candil, el ensueño de los jardines aún pronto, en el balcón

del amanecer una fuente sin caudal llora con lágrimas de frío,

y llega el insomnio del árbol, su hojas de cáliz ambiguo,

el ramo en el anaquel tras la ventana entreabierta,

pájaros en busca del equinoccio, y tú en la cruz del farol

con la memoria de la lluvia que empapa de agua tu atmósfera

viajera, tú sobre un tibio rayo de amapola como flor incauta

que tañe una canción de olvido, el crisol de tu largo beso

aúlla en la comisura de mis labios infantiles, de salina sed

la partícula que sella el ímpetu alado del fruto lascivo,

y en la huella y en el tacto la armonía de los pétalos

que se rozan con el abanico del aire, sonámbula estrella

de tu atardecer, báculo que empuña mi mano antes de la huida,

fantasmal la rompiente del haz contra la miel que lamo

en la curva de tu espalda, y un rumor de ángeles por la recóndita

efigie de tu carne, una ciega lumbre entre las pestañas que iluminan

la furtiva sombra que persigue el rastro vivo de tu casa, desnuda

como un animal triste en tu espacio insomne, nada hay

en este nido que avive el duelo solitario del que pierde

su abril en un río de invierno, cálida piel a horcajadas

de la noche mientras en tu vientre el frenesí es un pájaro

que no logra alzar su vuelo hacia el letal embrujo de la aurora.
 
Última edición:
En tus rizos el hambre de la noche con el resplandor verde

que amamanta tu iris, perfil de novia bajo la luna cautiva

de la luz del candil, el ensueño de los jardines aún pronto, en el balcón

del amanecer una fuente sin caudal llora con lágrimas de frío,

y llega el insomnio del árbol, su hojas de cáliz ambiguo,

el ramo en el anaquel tras la ventana entreabierta,

pájaros en busca del equinoccio, y tú en la cruz del farol

con la memoria de la lluvia que empapa de agua tu atmósfera

viajera, tú sobre un tibio rayo de amapola como flor incauta

que tañe una canción de olvido, el crisol de tu largo beso

aúlla en la comisura de mis labios infantiles, de salina sed

la partícula que sella el ímpetu alado del fruto lascivo,

y en la huella y en el tacto la armonía de los pétalos

que se rozan con el abanico del aire, sonámbula estrella

de tu atardecer, báculo que empuña mi mano antes de la huida,

fantasmal la rompiente del haz contra la miel que lamo

en la curva de tu espalda, y un rumor de ángeles por la recóndita

efigie de tu carne, una ciega lumbre entre las pestañas que iluminan

la furtiva sombra que persigue el rastro vivo de tu casa, desnuda

como un animal triste en tu espacio insomne, nada hay

en este nido que avive el duelo solitario del que pierde

su abril en un río de invierno, cálida piel a horcajadas

de la noche mientras en tu vientre el frenesí es un pájaro

que no logra alzar el vuelo hacia el enfermizo embrujo de la aurora.
Una elocuente poesía con muchas memorias, chocando entre sí el deseo y la tristeza.

Saludos
 
viajera, tú sobre un tibio rayo de amapola como flor incauta
Este, junto a todos y cada uno de los versos que componen este magistral poema, proclama la existencia indeclinable de un verdadero poeta, de alguien que nos propone una visión de nuestra materialidad ensalzandola, desvistiendola de los ropajes menesterosos con los que los lucimos. Una exaltación de lo humano que nos redime de serlo. Grandioso poema, penaba57.
 
Este, junto a todos y cada uno de los versos que componen este magistral poema, proclama la existencia indeclinable de un verdadero poeta, de alguien que nos propone una visión de nuestra materialidad ensalzandola, desvistiendola de los ropajes menesterosos con los que los lucimos. Una exaltación de lo humano que nos redime de serlo. Grandioso poema, penaba57.
Gracias, Miguel, por leer y por la generosidad del comentario. Un abrazo.
 
Ramón, tu poema es un río nocturno que arrastra imágenes desbordadas de deseo, memoria y naturaleza en trance. La atmósfera que creas es densa y sensual, como un jardín entre el insomnio y el alba. Me ha impresionado la forma en que el cuerpo y el paisaje se entrelazan, como si cada verso respirara con su propia piel. Una experiencia lírica y estremecedora, como el vuelo tembloroso de ese pájaro que no logra alzarse al amanecer.
 
Ramón, tu poema es un río nocturno que arrastra imágenes desbordadas de deseo, memoria y naturaleza en trance. La atmósfera que creas es densa y sensual, como un jardín entre el insomnio y el alba. Me ha impresionado la forma en que el cuerpo y el paisaje se entrelazan, como si cada verso respirara con su propia piel. Una experiencia lírica y estremecedora, como el vuelo tembloroso de ese pájaro que no logra alzarse al amanecer.
Gracias, Guadalupe, por la lectura y el amable comentario. Un abrazo.
 
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