Esos días…
donde pierdes tu latido,
donde sientes en el pecho
todo el aire comprimido.
Te quedas mirando al techo,
ya no hay luz en el pasillo
y se vuelve más estrecho,
como el filo de un cuchillo.
Que se clava y ni te duele,
va arañando las paredes,
mientras apenas te mueves,
ni siquiera lo detienes.
Aunque no haya movimiento,
algo se mueve por dentro
y el aire se vuelve viento
gracias a tus pensamientos.
Reconstruyes los cimientos
de todo lo que has perdido,
mezclando con el cemento
las lágrimas que han caído.
Empieza a volver el brillo,
con el último ladrillo,
y luego quitas el pestillo
y ves la luz en el pasillo.
donde pierdes tu latido,
donde sientes en el pecho
todo el aire comprimido.
Te quedas mirando al techo,
ya no hay luz en el pasillo
y se vuelve más estrecho,
como el filo de un cuchillo.
Que se clava y ni te duele,
va arañando las paredes,
mientras apenas te mueves,
ni siquiera lo detienes.
Aunque no haya movimiento,
algo se mueve por dentro
y el aire se vuelve viento
gracias a tus pensamientos.
Reconstruyes los cimientos
de todo lo que has perdido,
mezclando con el cemento
las lágrimas que han caído.
Empieza a volver el brillo,
con el último ladrillo,
y luego quitas el pestillo
y ves la luz en el pasillo.