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La lluvia dulce

Zulma Martínez

Mar azul...
De una nube de azúcar,
viajera audaz de los cielos,
se desprendieron gotitas
de almíbar y caramelo.
La dulce lluvia apetitosa
un osito descubrió;
recomendó, mamá osa:
"¡no te des un atracón!"
El osito, muy tentado,
los blancos copitos probó.
"¡Ay, me duele la pancita!"
gimió con cara de dolor.
"Te dije..." gruñó mamá osa.
"¡Oh, fue sólo una bromita!"
el osezno confesó.
Siguió saboreando las gotas
de la sabrosa lluvia, con fruición.
"¡Qué trabajo con los hijos!"
la mamá osa le dijo,
a otra osa que por allí pasó.
 
De una nube de azúcar,
viajera audaz de los cielos,
se desprendieron gotitas
de almíbar y caramelo.
La dulce lluvia apetitosa
un osito descubrió;
recomendó, mamá osa:
"¡no te des un atracón!"
El osito, muy tentado,
los blancos copitos probó.
"¡Ay, me duele la pancita!"
gimió con cara de dolor.
"Te dije..." gruñó mamá osa.
"¡Oh, fue sólo una bromita!"
el osezno confesó.
Siguió saboreando las gotas
de la sabrosa lluvia, con fruición.
"¡Qué trabajo con los hijos!"
la mamá osa le dijo,
a otra osa que por allí pasó.
Bonita poesía infantil.

Saludos
 
De una nube de azúcar,
viajera audaz de los cielos,
se desprendieron gotitas
de almíbar y caramelo.
La dulce lluvia apetitosa
un osito descubrió;
recomendó, mamá osa:
"¡no te des un atracón!"
El osito, muy tentado,
los blancos copitos probó.
"¡Ay, me duele la pancita!"
gimió con cara de dolor.
"Te dije..." gruñó mamá osa.
"¡Oh, fue sólo una bromita!"
el osezno confesó.
Siguió saboreando las gotas
de la sabrosa lluvia, con fruición.
"¡Qué trabajo con los hijos!"
la mamá osa le dijo,
a otra osa que por allí pasó.
Muy bello todo el poema pero me quedo con el inicio. Un abrazo con la pluma del alma. Buen día
De una nube de azúcar,
viajera audaz de los cielos,
se desprendieron gotitas
de almíbar y caramelo.
 
De una nube de azúcar,
viajera audaz de los cielos,
se desprendieron gotitas
de almíbar y caramelo.
La dulce lluvia apetitosa
un osito descubrió;
recomendó, mamá osa:
"¡no te des un atracón!"
El osito, muy tentado,
los blancos copitos probó.
"¡Ay, me duele la pancita!"
gimió con cara de dolor.
"Te dije..." gruñó mamá osa.
"¡Oh, fue sólo una bromita!"
el osezno confesó.
Siguió saboreando las gotas
de la sabrosa lluvia, con fruición.
"¡Qué trabajo con los hijos!"
la mamá osa le dijo,
a otra osa que por allí pasó.
A ver cuando pasa la nube de azúcar por donde vivo que voy a hacer lo mismo que el osito. :p
Bonito cuento, Zulma, me ha encantado,:) un abrazo.
Javier
 
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