Zulma Martínez
Mar azul...
De una nube de azúcar,
viajera audaz de los cielos,
se desprendieron gotitas
de almíbar y caramelo.
La dulce lluvia apetitosa
un osito descubrió;
recomendó, mamá osa:
"¡no te des un atracón!"
El osito, muy tentado,
los blancos copitos probó.
"¡Ay, me duele la pancita!"
gimió con cara de dolor.
"Te dije..." gruñó mamá osa.
"¡Oh, fue sólo una bromita!"
el osezno confesó.
Siguió saboreando las gotas
de la sabrosa lluvia, con fruición.
"¡Qué trabajo con los hijos!"
la mamá osa le dijo,
a otra osa que por allí pasó.
viajera audaz de los cielos,
se desprendieron gotitas
de almíbar y caramelo.
La dulce lluvia apetitosa
un osito descubrió;
recomendó, mamá osa:
"¡no te des un atracón!"
El osito, muy tentado,
los blancos copitos probó.
"¡Ay, me duele la pancita!"
gimió con cara de dolor.
"Te dije..." gruñó mamá osa.
"¡Oh, fue sólo una bromita!"
el osezno confesó.
Siguió saboreando las gotas
de la sabrosa lluvia, con fruición.
"¡Qué trabajo con los hijos!"
la mamá osa le dijo,
a otra osa que por allí pasó.