• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

La Llamada

MP

Tempus fugit
Miembro del equipo
ADMINISTRADORA
LA LLAMADA

Serían las diez de la mañana cuando escuchó la llamada. Su móvil vibraba con obstinación en su mano. Le causó una extraña sensación ver de nuevo en la pantalla aquel nombre gravado en su agenda. Se quedó mirándolo mientras escuchaba el repetido soniquete del tango que tenía como sonido de llamadas entrantes. Al cabo de un rato el aparato, como si hubiera quedado extenuado por el esfuerzo, guardó silencio, pero no pasó ni un minuto cuando de nuevo empezó a sonar como si del mismo infierno pronunciaran su nombre a gritos. Se quedó mirándolo, apretándolo fuertemente con su mano, y dejó que el sonido fluyera, una y otra vez, al tiempo que a su memoria venían otras llamadas y la fría, metálica y repetitiva voz de un contestador, mezclada con cristales de sal. Este recuerdo le hizo soltar de inmediato el teléfono, confundiéndose el monótono tramo de música con el roce que el móvil, con su vibración, producía sobre la mesa. En las innumerables veces que sonó tercamente el aparato, después de intermitentes silencios, su mirada seguía fija en él, como si fuera un insecto cuyos movimientos tuviera que controlar para que no le dañara con su venenosa sustancia.

Así pasaron horas, sin atender en momento alguno la llamada, ni siquiera sintió la tentación de escucharle. Podía haber ignorado ese número o haber apagado ese pequeño monstruo que gemía enajenado frente a ella. Pero no lo hizo, impávida escuchó el molesto ruido de todas y cada una de las llamadas que se sucedieron a lo largo de la mañana, a lo largo de la tarde y hasta bien entrada la noche. Ni siquiera se movió para comer. Se recreada en la imagen de unos dedos marcando una y otra vez el número.

Serían las dos de la noche cuando escuchó la última llamada.

El silencio se extendió a su alrededor como un rayo de luna que iluminara la estancia, dejando en el ambiente un dulce sabor a venganza.

Después, sujetándolo de nuevo con su mano, apagó el móvil, se levantó, con una sensación de tranquilidad que le era extraña, se fue a su cuarto, se desvistió, se acostó en su cama y, casi al instante, se quedó profundamente dormida.

11/11/05
JULIA


cellphone_023_animado.gif
 
Última edición:
Muy bien escrito, Julia y excelente la forma con que dibujaste uno de los más poderosos sentimientos que posee nuesta humanidad: la venganza.

Suerte poder elegir y no actuarla, sí, poder hacer con esa emoción, por ejemplo, esto que has escrito: Arte.

Breve, firme, ni una palabra más ni una menos. Excelente!

Un abrazo

Cris
 
Gracias Cristina, las venganzas son también sueños, quizás no sanos pero irreprimibles. Un beso.
 
MAGISTRAL, REAL, TAN REAL QUE CREO LO VIVISTE!
COMO PLASMAS TUS SENTIDOS, Y SABES DAR EL TOQUE PRECISO DE EMOCION Y MISTERIO.
CALIDAD SUPREMA!!
MIL APLAUSOS...MILLONES!!!
UN GRAN ABRAZO JULIA QUERIDA.
SABRA
 
JULIA dijo:
LA LLAMADA

Serían  las diez de la mañana cuando escuchó la llamada. Su móvil vibraba con obstinación  en su mano. Le causó una extraña sensación ver de nuevo en la pantalla aquel nombre gravado en su agenda. Se quedó mirándolo mientras escuchaba el repetido soniquete del tango que tenía como sonido de llamadas entrantes. Al cabo de un rato el aparato,  como si  hubiera quedado extenuado  por el esfuerzo,  guardó silencio, pero no pasó ni un minuto cuando de nuevo empezó a sonar como si del mismo infierno pronunciaran su nombre a gritos.  Se quedó mirándolo, apretándolo fuertemente con su mano, y dejó que el sonido fluyera, una y otra vez, al tiempo que a su memoria venían otras llamadas y la fría, metálica  y repetitiva voz de un contestador, mezclada con cristales de sal.  Este recuerdo le hizo soltar de inmediato el teléfono, confundiéndose el monótono tramo de música con el roce que el móvil, con su vibración, producía sobre la mesa.  En las innumerables veces que sonó tercamente el aparato, después de intermitentes silencios,  su  mirada seguía fija en él,  como si fuera un insecto  cuyos movimientos tuviera que controlar para que no le  dañara con su venenosa  sustancia.

Así pasaron horas, sin atender en momento alguno la llamada, ni siquiera sintió la tentación de escucharle. Podía haber ignorado ese número o haber apagado  ese pequeño monstruo que gemía enajenado frente a ella.  Pero no lo hizo, impávida escuchó el molesto ruido de todas y cada una de las llamadas que se sucedieron a lo largo  de la mañana,  a lo largo de la tarde y hasta bien entrada la noche. Ni siquiera se movió para comer. Se recreada en la imagen de unos dedos marcando una y otra vez el número.

Serían las dos de la noche cuando  escuchó la última llamada.

El silencio  se extendió a su alrededor como un rayo de luna  que iluminara la estancia, dejando en el ambiente un dulce sabor a venganza.

Después, sujetándolo de nuevo con su mano,   apagó el móvil, se levantó, con una sensación de tranquilidad que le era extraña, se fue a su cuarto, se desvistió, se acostó en su cama y, casi al instante, se quedó profundamente dormida.

11/11/05
JULIA


EXCELENTE JULIA CON SABOR A VENGANZA....Y POR QUE NO PERMITIRTE SENTIRLA...BESOS Y TE ABRAZO EN MI CORAZON MARIA EUGENIA.
 
Waca,amiga JUlia,paisanaaaaaaaaa,qué fuerte.Jejeje,y ese delicioso cosquilleo que te entra al imaginar lo que la otra persona estará sintiendo,cuando le ponen a una en esa misma situación.UUiiss que mala soy.No,no que es Navidad y no se deben tener esos sentimientos en éstas fechas.Pero seguro que me voy a la cama y caigo como un tronco,jejejeje.Buena tu obra como tantas y tantas tuyas,magistrales y como dice nuestra compañera Cris,sin una palabra de más ni de menos.Todos los puntos son pocos pero...eso es lo que hay por ahora,hija,qué le vamos a hacer!!!
Besos.Con cariño,Ariel.
 
InvIsIbLe dijo:
WOOOW HASTA DÓNDE LLEGA LA GENTE A SENTIRSE BIEN POR UNA VENGANZA CUANDO NO DEBERÍA SER ASÍ, ESTÉ MUY BUENO.. ME GUSTÓ

El sentimiento de venganza es tan humano como comer... distinto es que se lleve a cabo, pero imaginarlo ayyyyyyy.... claro que sí. Un beso con retraso.
 
Muy bueno amiga Julia!!!! Y si planear una venganza es delicioso, pero de ahi a llevarla a cabo hay todo un trecho. La indiferencia mata. Es la mejor de las venganzas. Un beso.
 
Atrás
Arriba