mujer sin nombre
Poeta recién llegado
Josefina se había tomado bastante en serio su nuevo rol de madre a punto de ser estrenado, estaba felíz por la noticia, si bien aún no estaba casada, sentía que era el momento justo, su pareja le inspiraba la confianza necesaria y además estaba muy enamorada.
Solía estar largas horas imaginándose la nueva situación, sabían que era una niña, tenía una especie de emociones encontradas, lo deseaba, pero a su vez tenía los miedos propios de la nueva responsabilidad.
Una mañana no se sentía bien, tenía nauseas así que decidió quedarse en casa, una falta no era mucho, igual las iba a reponer si siempre surgían problemas fuera del horario...
Estaba sentada tratando de tomar un té, y entonces pensó en dejar por escrito todas esas ideas, como un ayuda memorias y cuando la niña naciera y fuera lo suficientemente grande, le mostraría la lista, además siempre estaba el fantasma en su cabeza de que en el transcurso del tiempo algo le podría pasar entonces aunque ella no estuviera alguien podría darle esta especie de herencia de legado...
Claro está aún después de hacerle flechas de tratar de jerarquizar los consejos de borronear, de sacar las malas palabra, igualmente escribió no muy prolijo y entre paréntesis las cosas que pensaba o las anécdotas que iba a contarle:
Finalmente la lista quedó mas o menos sí:
- Le tengo que enseñar a cocinar, a lavar bien su ropa íntima.
- Le tengo que decir que estudie, que una profesión es lo mejor para ella, lo que le guste, pero que estudie.
- Le tengo que enseñar los métodos anticonceptivos... todos, por las dudas.
- Que piense bien y elija la edad para tener hijos ( a ver si no le pasa como a mi hermana que después se arrepintió)
- Que sea inteligente... muy inteligente, pero que no lo demuestre demasiado, en esta mundo todavía machista suelen confundir eso con “una promiscua sexual”. (bah!...)
- Que busque una pareja claro, profesional como ella!
- Ay, ¡ que asco!... bueno que aprenda a a limpiar la casa (cosa que yo odio...)
- A disfutar de su sexualidad, ( a pesar de los hombres y de las mujeres )
- A defender sus opiniones, y sus criterios ( y claro algo de inteligente diplomacia)
- A disfrutar su soltería ( pero no tanto a ver si no se queda sola y yo sin nietos...)
- A buscar una “buena empleada doméstica” ( en lo posible de esas ...que no te roban... ah, que difícil!!)
- A buscar siempre parejas amorosas y respetuosas... ( y en lo posible serle siempre fiel)
- Le tengo que enseñar a que no me deje sola en mi casa en mi vejez ( ah pero que tampoco viva conmigo...)
- ¿ya chatear?
- ¿Y a trucar fotos para enviar por e-mail?
- Ah no cierto si ahora con las cámaras...bah! ...que se arregle...)
- Bueno, a que haga dieta, que cuide su aspecto saludable y estético...
Y la lista seguía... con algunos consejos realmente más increíbles...que otros...
Cuando terminó la lista sintió una especie de alivio, si bien no había nacido la nena, por cualquier cosa la lista estaba concluída.
En eso, que seguía pensando que si faltaba algo, suena el teléfono, era Romina con voz de preocupada le dice:
- Mi amor... no sabés lo que pasó, tuve contracciones, y unas pérdidas de sangre fuí por las dudas a la clínica...
-¿Pero como no me llamaste si sabías que yo estaba en casa?
-Es que ya estabas tan nerviosa si hasta tenías vos las nauseas...sabés que si era algo más grave te llamaba...no te preocupes mi amor está todo bien...
-Bueno, entre otras cosas me hicieron una ecografía, no sabés... la anterior estaba equivocada. ¡No vamos a tener una nena... es un varón!
Solía estar largas horas imaginándose la nueva situación, sabían que era una niña, tenía una especie de emociones encontradas, lo deseaba, pero a su vez tenía los miedos propios de la nueva responsabilidad.
Una mañana no se sentía bien, tenía nauseas así que decidió quedarse en casa, una falta no era mucho, igual las iba a reponer si siempre surgían problemas fuera del horario...
Estaba sentada tratando de tomar un té, y entonces pensó en dejar por escrito todas esas ideas, como un ayuda memorias y cuando la niña naciera y fuera lo suficientemente grande, le mostraría la lista, además siempre estaba el fantasma en su cabeza de que en el transcurso del tiempo algo le podría pasar entonces aunque ella no estuviera alguien podría darle esta especie de herencia de legado...
Claro está aún después de hacerle flechas de tratar de jerarquizar los consejos de borronear, de sacar las malas palabra, igualmente escribió no muy prolijo y entre paréntesis las cosas que pensaba o las anécdotas que iba a contarle:
Finalmente la lista quedó mas o menos sí:
- Le tengo que enseñar a cocinar, a lavar bien su ropa íntima.
- Le tengo que decir que estudie, que una profesión es lo mejor para ella, lo que le guste, pero que estudie.
- Le tengo que enseñar los métodos anticonceptivos... todos, por las dudas.
- Que piense bien y elija la edad para tener hijos ( a ver si no le pasa como a mi hermana que después se arrepintió)
- Que sea inteligente... muy inteligente, pero que no lo demuestre demasiado, en esta mundo todavía machista suelen confundir eso con “una promiscua sexual”. (bah!...)
- Que busque una pareja claro, profesional como ella!
- Ay, ¡ que asco!... bueno que aprenda a a limpiar la casa (cosa que yo odio...)
- A disfutar de su sexualidad, ( a pesar de los hombres y de las mujeres )
- A defender sus opiniones, y sus criterios ( y claro algo de inteligente diplomacia)
- A disfrutar su soltería ( pero no tanto a ver si no se queda sola y yo sin nietos...)
- A buscar una “buena empleada doméstica” ( en lo posible de esas ...que no te roban... ah, que difícil!!)
- A buscar siempre parejas amorosas y respetuosas... ( y en lo posible serle siempre fiel)
- Le tengo que enseñar a que no me deje sola en mi casa en mi vejez ( ah pero que tampoco viva conmigo...)
- ¿ya chatear?
- ¿Y a trucar fotos para enviar por e-mail?
- Ah no cierto si ahora con las cámaras...bah! ...que se arregle...)
- Bueno, a que haga dieta, que cuide su aspecto saludable y estético...
Y la lista seguía... con algunos consejos realmente más increíbles...que otros...
Cuando terminó la lista sintió una especie de alivio, si bien no había nacido la nena, por cualquier cosa la lista estaba concluída.
En eso, que seguía pensando que si faltaba algo, suena el teléfono, era Romina con voz de preocupada le dice:
- Mi amor... no sabés lo que pasó, tuve contracciones, y unas pérdidas de sangre fuí por las dudas a la clínica...
-¿Pero como no me llamaste si sabías que yo estaba en casa?
-Es que ya estabas tan nerviosa si hasta tenías vos las nauseas...sabés que si era algo más grave te llamaba...no te preocupes mi amor está todo bien...
-Bueno, entre otras cosas me hicieron una ecografía, no sabés... la anterior estaba equivocada. ¡No vamos a tener una nena... es un varón!