Évano
Libre, sin dioses.
 
 
 
 
 
 
La humanidad es
una pirámide de papel
con escaleras de papel
donde, en cada altura,
se sientan y juegan
los estúpidos hombres
que van y vienen por
y de estúpidas mujeres.
En cada altura fuman
y juegan
con fuego que arrojan
a los de abajo.
Y cada uno, como puede,
apaga las colillas que le vienen.
Pero la Tierra sobre la que se yergue,
la estúpida pirámide de papel
con sus estúpidas escaleras de papel,
no es capaz de sofocar lo que le aviene;
por lo que arden elefantes,
leones, ballenas, albatros y enebros;
y bosques y selvas;
y mares y océanos;
y hasta el mismo viento.
Acabaremos
por arrasarlo todo,
todo este paraíso regalado;
un edén llevado al infierno
por los estúpidos hombres
con sus estúpidas pirámides de papel
en escaleras de papel que arden
con la violencia que otorga
la envidia y la avaricia;
y el afán de parir más estúpidos
e izarlos un peldaño más
en la escalera estúpida de papel.
Un insolidario más
que abarque tanta muerte como pueda.
Asco, de pertenecer y ser
parte de seres tan imbéciles,
que no ven que somos uno,
y que sus bastardos morirán
en el incendio inevitable.
Porque esta Tierra es finita.
Solo hay que levantar la cabeza al cielo
y ver dónde acaban los ojos;
y que no hay más que la vista y lo visto,
y lo que pisamos.
Que la Tierra es una cúpula
única en el universo.
Y si no lo es, si hay otra,
a ella, jamás llegaremos.
Menos mal.
 
 
 
 
 
La humanidad es
una pirámide de papel
con escaleras de papel
donde, en cada altura,
se sientan y juegan
los estúpidos hombres
que van y vienen por
y de estúpidas mujeres.
En cada altura fuman
y juegan
con fuego que arrojan
a los de abajo.
Y cada uno, como puede,
apaga las colillas que le vienen.
Pero la Tierra sobre la que se yergue,
la estúpida pirámide de papel
con sus estúpidas escaleras de papel,
no es capaz de sofocar lo que le aviene;
por lo que arden elefantes,
leones, ballenas, albatros y enebros;
y bosques y selvas;
y mares y océanos;
y hasta el mismo viento.
Acabaremos
por arrasarlo todo,
todo este paraíso regalado;
un edén llevado al infierno
por los estúpidos hombres
con sus estúpidas pirámides de papel
en escaleras de papel que arden
con la violencia que otorga
la envidia y la avaricia;
y el afán de parir más estúpidos
e izarlos un peldaño más
en la escalera estúpida de papel.
Un insolidario más
que abarque tanta muerte como pueda.
Asco, de pertenecer y ser
parte de seres tan imbéciles,
que no ven que somos uno,
y que sus bastardos morirán
en el incendio inevitable.
Porque esta Tierra es finita.
Solo hay que levantar la cabeza al cielo
y ver dónde acaban los ojos;
y que no hay más que la vista y lo visto,
y lo que pisamos.
Que la Tierra es una cúpula
única en el universo.
Y si no lo es, si hay otra,
a ella, jamás llegaremos.
Menos mal.