Évano
Libre, sin dioses.
Como cada año, al llegar estas fechas, me marcho a las montañas de León, para apartarme de toda esta civilización basada y aposentada en las mentiras (no toda la humanidad, pero sí la inmensa mayoría).
El engaño, esa es la verdadera moneda de cambio del mundo, y la injusticia. Y es de esta de la que quiero hablar hasta mi próximo otoño, que será cuando vuelva a la civilización, aunque llegará un día en el que no lo haga, eso lo tengo claro, aparte que puede ser que arribe el día en que me muera ja, ja, ja.
Hablando en serio, quería comentar la justicia, para mí la base de "toda tribu "con futuro y que aspire a progresar paso a paso hacia esa utopía tan buscada desde que el hombre y la mujer es hombre y mujer con "capacidades cognitivas superiores a los animales". Para ello me basaré en las páginas de la Web que hablan y riegan la Tierra de cultura. Se deben apoyar hombro con hombro, pues la meta es la misma: que la mayor parte de la población tenga acceso a la cultura: Y tarde o temprano todas las páginas confluirán en el mismo sendero.
¿Cómo pueden apoyarse? Supongo que hay muchas maneras. Una de ellas, quizás, la de competir una página Web de literatura con otras, mediante concursos diferentes de poesía o prosa donde participen registrados de una y otra página. El fútbol no sería nada en España si no existieran Real Madrid o F. C. Barcelona, si no existiera competición.
Pero para que haya justicia se debe encarcelar y apartar a los injustos. ¿Cómo se sabe en este mundo, en el que no se ven rostros ni se trata directamente con las personas, quién es justo y quién no? Diré una manera con la que se puede clasificar a estas personas:
Los concursos son una fórmula fantástica para identificar a las ovejas negras del rebaño. Al evaluarse uno mismo y a los demás, se ve "el espíritu" de cada participante. Por ejemplo:
-Si uno evalúa su trabajo muy alto y a los demás muy bajos (aunque estos sean buenas poesías o relatos), evidentemente esa persona es injusta y por lo tanto se le debe poner cerco y estar al acecho, y más vale arrojarlo fuera pues dentro solamente creará discordia y mal convivir, a la larga y a la corta.
- Lo mismo de peligroso es alguien que autoevalúa su trabajo muy por debajo de lo que vale, ensalzando a los demás, pues quiere decir que es una falsa humildad que lo que busca es la compasión ajena, y se le ha de ayudar, pero no animarlo en ese andar equívoco..
-Y este último que voy a comentar es el justo y a quién hay que tener cerca, de compañero, amigo y apoyo para crecer y avanzar hacia esa utopía de la que hablaba: el que evalúa a todos equitativamente, sin que le importe valuar bajo o alto su trabajo y el de los demás (si en verdad son buenos y se lo merecen), y sin machacar demasiado a los no tan buenos, por aquello de la compasión y el echar un flotador al que quiera nadar en el mundo de las letras, pero señalándole (aquel que esté capacitado para ello, yo no lo estoy, aunque trato de hacerlo lo mejor posible) los defectos y cómo puede progresar.
Los trofeos y los premios son importantes, importantísimos, pero no por aquello de lucir y creerse por encima del otro, sino para que uno tenga conocimiento de que va por buen camino, que lo está haciendo bien y está encontrando su estilo literario. Un premio es para esto, por ello es imprescindible ser justo y crear concursos lo más justos posibles. De ello depende la evolución misma de la cultura. Si la gente ve justicia se anima y participa y crece el grupo hombro con hombro, como decía antes.
La buena persona participará y no le importará no quedar entre los primeros si no está capacitado, lo hará para aprender y disfrutar. La mala no se conformará ni con todos los primeros puestos del planeta, porque en el fondo sabe que no se lo merece.
Creo que hay que evitar que en este mundo virtual penetre el real, pues ya sabemos todos cómo es ese espacio. Ahora que empieza y son sus primeros años, intentemos salvaguardarlo, porque una vez el cáncer se extienda será, simplemente, un paralelismo del otro, del que queremos escapar: el mundo real. Y, más aún, si cambiamos el mundo virtual (que al fin y al cabo viene a ser nuestro interior), iremos transformando poco a poco al otro.
Lo siguiente es un consejo que no sé si viene a cuento. De todas formas lo pongo por si a alguien le viene bien, valga la redundancia:
Yo he tenido muchos problemas (como la mayoría de ustedes, supongo), y por ello, en un momento realmente caótico de mi vida, borracho perdido en una barra de un bar de Madrid y sintiendo el peso del mundo y su laberinto cerrado sobre mí, miré a un letrero de porcelana que "me llamaba" desde encima de la cafetera. En él se leía lo siguiente: " En los buenos momentos el verdadero amigo acude cuando se le invita; y en los malos momentos acude sin que se le invite". Creo que es una frase genial y que si uno la aplica, cuando está aplastado y ciego, es como unas gafas mágicas que te abren el paisaje de la mente humana y te deja separar el grano de la paja.
Si desean en verdad la felicidad no busquen la guerra, sino la paz y la unión. Esta frase es mía y creo que es buena para despedirme de momento, aunque intentaré no perder contacto y estar aquí con ustedes cuando me sea posible.
Un fuerte abrazo y gracias por leer, pues es la base y los árboles que decoran el camino cuya meta tiene la utopía. Esta frase también es mía y también me gustó ja ja ja...
¡Y pongan alegría, imaginación y fantasía en sus vidas!
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