IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Se busca la vida eterna,
entre lapidarios instantes de cordura,
se busca la espesura interna del alma,
esa que no carcome el tiempo,
y el viento teme, por no poder controlarla,
se buscan palabras perdidas
de un lenguaje tan antiguo como el sol,
se busca toda salida
que marque un camino
hacia una libertad
nunca antes presenciada,
se buscan siempre nuevos tiempos,
porque el pasado nos devora,
se busca siempre un futuro real,
entre verdades de vuelo áureo,
la lluvia maldita
nunca mojará nuestras alas,
porque la esperanza
vale mucho más que un anhelo lejano,
cuando comprobemos
que en el cielo se puede habitar,
conoceremos los placeres de las alturas,
las caricias de las estrellas,
besamos a la luna,
hasta que el sol nos vuelva ceniza,
cantamos con poder,
hasta que nuestras cuerdas
sean piano,
hasta que toda percepción
sea fantasía,
y la vida
un umbral cálido para la felicidad,
quizás la muerte ahora lo sabe,
nuestra realidad
desgasta el filo de su guadaña,
porque no hay voluntad errante
que mate con razones
al yerro bendito de nuestra complejidad,
porque morir también es un error,
porque toda huida es amor,
y todo amor es falencia.
entre lapidarios instantes de cordura,
se busca la espesura interna del alma,
esa que no carcome el tiempo,
y el viento teme, por no poder controlarla,
se buscan palabras perdidas
de un lenguaje tan antiguo como el sol,
se busca toda salida
que marque un camino
hacia una libertad
nunca antes presenciada,
se buscan siempre nuevos tiempos,
porque el pasado nos devora,
se busca siempre un futuro real,
entre verdades de vuelo áureo,
la lluvia maldita
nunca mojará nuestras alas,
porque la esperanza
vale mucho más que un anhelo lejano,
cuando comprobemos
que en el cielo se puede habitar,
conoceremos los placeres de las alturas,
las caricias de las estrellas,
besamos a la luna,
hasta que el sol nos vuelva ceniza,
cantamos con poder,
hasta que nuestras cuerdas
sean piano,
hasta que toda percepción
sea fantasía,
y la vida
un umbral cálido para la felicidad,
quizás la muerte ahora lo sabe,
nuestra realidad
desgasta el filo de su guadaña,
porque no hay voluntad errante
que mate con razones
al yerro bendito de nuestra complejidad,
porque morir también es un error,
porque toda huida es amor,
y todo amor es falencia.