LA HUELLA EN LOS ESPEJOS
En esa luz que le sucede a la lluvia
y en el hábitat en que se convierte el aire
es donde me reconozco indio:
Inca con los ojos verdes
y los brazos pretenciosos de las olas marinas.
Es curioso cómo el agua es un espejo
que me muestra el reverso de la huella
y a la vez fluye el espacio a la lejanía.
Yo le canto al cóndor y a la leyenda
y ahora el fuego es un embudo de los cielos.
El pájaro Atahualpa me levanta de los hombros.
¡Soy yo! el indio ciudadano
revoloteando las alturas de la Europa.
¡Huyan! huyan de la pureza.
¡Cierren todos las persianas!
Aquí está el indio en la lluvia y su fiesta.
Se mojan las plumas de mi cabeza
aún así danzo alrededor de la hoguera
que cruje sus brasas con las voces
de los muertos del recuerdo y la montaña.
Traigo en la voz un poema abierto
una memoria herida por los barcos y las cruces
Abran paso, ¡me sobra una lanza!
¡Voy a devolver los espejos!
En esa luz que le sucede a la lluvia
y en el hábitat en que se convierte el aire
es donde me reconozco indio:
Inca con los ojos verdes
y los brazos pretenciosos de las olas marinas.
Es curioso cómo el agua es un espejo
que me muestra el reverso de la huella
y a la vez fluye el espacio a la lejanía.
Yo le canto al cóndor y a la leyenda
y ahora el fuego es un embudo de los cielos.
El pájaro Atahualpa me levanta de los hombros.
¡Soy yo! el indio ciudadano
revoloteando las alturas de la Europa.
¡Huyan! huyan de la pureza.
¡Cierren todos las persianas!
Aquí está el indio en la lluvia y su fiesta.
Se mojan las plumas de mi cabeza
aún así danzo alrededor de la hoguera
que cruje sus brasas con las voces
de los muertos del recuerdo y la montaña.
Traigo en la voz un poema abierto
una memoria herida por los barcos y las cruces
Abran paso, ¡me sobra una lanza!
¡Voy a devolver los espejos!