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La historia de un árbol

Kein Williams

Poeta fiel al portal
El hijo de un leñador
a su padre siempre seguía
pues en grande él sería
igual que su padre o mejor.

El hacha reía filosamente
la resina sangraba en un roble
aunque el niño tenía el alma noble
veía esto muy eufóricamente.

Frente a la chimenea está el niño
calentándose ante los leños
que su padre cortó con empeño
soñaba cortando un pino.

Entonces se vio encerrado
en medio de una capa amarilla
¿Sería esto una pesadilla?
Mientras luchaba desesperado.

Sintió que lo enterraban
no imaginaba, no sabía
que ahora era la semilla
de un árbol que plantaban.

El tiempo pasa y no hay noción
un día, quién sabe cual, se liberó
y hasta la superficie por fin salió
entonces un nuevo mundo vio.

Las aves en él hacían nido
mientras el otoño lo desnudaba
el viento al pasar lo acariciaba
y el poeta en él buscaba asilo.

La vida corre es solo una
y se desespera por acabarse
él al sol tuvo que acostumbrarse
y en la noche a hablar con la luna.

De pronto al fin de un verano
quedó él con el alma en vilo
pues vio brillar el gran filo
de un leñador con hacha en mano.

Entonces sintió como la muerte
se nos presenta de improviso
pensar que ser leñador él quiso
y ahora su sueño golpea fuerte.

Gritó con todas sus fuerzas
pero el leñador su dolor no oía
quizás porque él no entendía
el lenguaje de la naturaleza.

Y antes de desplomarse
una lágrima cayó del cielo
un golpe sonoro en el suelo
y el niño tuvo que despertarse.

Se había caído de la cama
todo eso había sido un sueño
y en el piso este pequeño
el llanto todo lo derrama.

Había vivido a flor de piel
toda la etapa de una vida
también sintió como moría
el sueño que tenía él.

Pues ya no sería leñador
sería Ingeniero Ambiental
o tal vez Guardia Forestal
pero haría un mundo mejor.

Otra vez un final feliz
otra vez historia vieja
la vida nos da la moraleja
y nosotros el camino a seguir.
 
El hijo de un leñador
a su padre siempre seguía
pues en grande él sería
igual que su padre o mejor.

El hacha reía filosamente
la resina sangraba en un roble
aunque el niño tenía el alma noble
veía esto muy eufóricamente.

Frente a la chimenea está el niño
calentándose ante los leños
que su padre cortó con empeño
soñaba cortando un pino.

Entonces se vio encerrado
en medio de una capa amarilla
¿Sería esto una pesadilla?
Mientras luchaba desesperado.

Sintió que lo enterraban
no imaginaba, no sabía
que ahora era la semilla
de un árbol que plantaban.

El tiempo pasa y no hay noción
un día, quién sabe cual, se liberó
y hasta la superficie por fin salió
entonces un nuevo mundo vio.

Las aves en él hacían nido
mientras el otoño lo desnudaba
el viento al pasar lo acariciaba
y el poeta en él buscaba asilo.

La vida corre es solo una
y se desespera por acabarse
él al sol tuvo que acostumbrarse
y en la noche a hablar con la luna.

De pronto al fin de un verano
quedó él con el alma en vilo
pues vio brillar el gran filo
de un leñador con hacha en mano.

Entonces sintió como la muerte
se nos presenta de improviso
pensar que ser leñador él quiso
y ahora su sueño golpea fuerte.

Gritó con todas sus fuerzas
pero el leñador su dolor no oía
quizás porque él no entendía
el lenguaje de la naturaleza.

Y antes de desplomarse
una lágrima cayó del cielo
un golpe sonoro en el suelo
y el niño tuvo que despertarse.

Se había caído de la cama
todo eso había sido un sueño
y en el piso este pequeño
el llanto todo lo derrama.

Había vivido a flor de piel
toda la etapa de una vida
también sintió como moría
el sueño que tenía él.

Pues ya no sería leñador
sería Ingeniero Ambiental
o tal vez Guardia Forestal
pero haría un mundo mejor.

Otra vez un final feliz
otra vez historia vieja
la vida nos da la moraleja
y nosotros el camino a seguir.
Pues ya no sería leñador
sería Ingeniero Ambiental
o tal vez Guardia Forestal
pero haría un mundo mejor.


Como los buenos cuentos con buen principio y mejor final, me encantó. Saludos y feliz día Kein Williams
 
El hijo de un leñador
a su padre siempre seguía
pues en grande él sería
igual que su padre o mejor.

El hacha reía filosamente
la resina sangraba en un roble
aunque el niño tenía el alma noble
veía esto muy eufóricamente.

Frente a la chimenea está el niño
calentándose ante los leños
que su padre cortó con empeño
soñaba cortando un pino.

Entonces se vio encerrado
en medio de una capa amarilla
¿Sería esto una pesadilla?
Mientras luchaba desesperado.

Sintió que lo enterraban
no imaginaba, no sabía
que ahora era la semilla
de un árbol que plantaban.

El tiempo pasa y no hay noción
un día, quién sabe cual, se liberó
y hasta la superficie por fin salió
entonces un nuevo mundo vio.

Las aves en él hacían nido
mientras el otoño lo desnudaba
el viento al pasar lo acariciaba
y el poeta en él buscaba asilo.

La vida corre es solo una
y se desespera por acabarse
él al sol tuvo que acostumbrarse
y en la noche a hablar con la luna.

De pronto al fin de un verano
quedó él con el alma en vilo
pues vio brillar el gran filo
de un leñador con hacha en mano.

Entonces sintió como la muerte
se nos presenta de improviso
pensar que ser leñador él quiso
y ahora su sueño golpea fuerte.

Gritó con todas sus fuerzas
pero el leñador su dolor no oía
quizás porque él no entendía
el lenguaje de la naturaleza.

Y antes de desplomarse
una lágrima cayó del cielo
un golpe sonoro en el suelo
y el niño tuvo que despertarse.

Se había caído de la cama
todo eso había sido un sueño
y en el piso este pequeño
el llanto todo lo derrama.

Había vivido a flor de piel
toda la etapa de una vida
también sintió como moría
el sueño que tenía él.

Pues ya no sería leñador
sería Ingeniero Ambiental
o tal vez Guardia Forestal
pero haría un mundo mejor.

Otra vez un final feliz
otra vez historia vieja
la vida nos da la moraleja
y nosotros el camino a seguir.
Un placer.
 
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