guerrero verde
Poeta veterano en el portal.
Un temblor me domaba sutilmente,
Me torturaba sobre mi cama,
Entre sabanas frías, en la gran noche,
En el vacío de mi refugio, de mi alma
De las sombras surgió una dama
De pómulos delicados, nariz respingada,
Mirada azulada, cabellos rojizos,
Cuerpo quebradizo, aroma Lilium
Y apaciguables rizos
Yo contenía los latidos, hecho piedra,
Inerte pero caliente en esencia,
Ella se recostó a mi izquierda
Y con sus delgados labios
Trazaba una tenue melodía,
Mientras acariciaba su suave lira
Sin saber que era mi réquiem
Cerré los ojos extenuado,
Ella miraba extasiada mi cuerpo,
Trazaba mi opacada efigie
Las notas eran más pausadas
Hasta que se apagaron entre las sombras,
Se acercó buscando, acechando por las sábanas,
Al llegar me regaló un beso púrpura,
Lo que empezó como un roce celestial
Terminó con actos de diabólica supremacía
Al despertar me sentía débil, taciturno,
En medio de un aura roja, en el vacío,
Bañado en mi sangre, con frío,
En agonía, con el goce de un recuerdo,
Recuerdo de su voz, de su lira,
Todo y nada, mientras yo moría
Me torturaba sobre mi cama,
Entre sabanas frías, en la gran noche,
En el vacío de mi refugio, de mi alma
De las sombras surgió una dama
De pómulos delicados, nariz respingada,
Mirada azulada, cabellos rojizos,
Cuerpo quebradizo, aroma Lilium
Y apaciguables rizos
Yo contenía los latidos, hecho piedra,
Inerte pero caliente en esencia,
Ella se recostó a mi izquierda
Y con sus delgados labios
Trazaba una tenue melodía,
Mientras acariciaba su suave lira
Sin saber que era mi réquiem
Cerré los ojos extenuado,
Ella miraba extasiada mi cuerpo,
Trazaba mi opacada efigie
Las notas eran más pausadas
Hasta que se apagaron entre las sombras,
Se acercó buscando, acechando por las sábanas,
Al llegar me regaló un beso púrpura,
Lo que empezó como un roce celestial
Terminó con actos de diabólica supremacía
Al despertar me sentía débil, taciturno,
En medio de un aura roja, en el vacío,
Bañado en mi sangre, con frío,
En agonía, con el goce de un recuerdo,
Recuerdo de su voz, de su lira,
Todo y nada, mientras yo moría