César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pudimos devorarnos en La Habana
el uno al otro por noches enteras
Pudimos reinventar las primaveras
de sexual frenesí cada mañana.
Pudimos obsequiarnos la semana
con lluvias y placer desenfrenados
uniendo nuestras ansias, nuestras ganas
en fiero frenesí, juntos y alados.
Pudimos ser felices en La Habana
Yo escribiendo poemas en tu vientre,
entre tomarte y tenerte.
Entre tenerte y bordarte,
cada estrella con mis manos y mi suerte.
Sembrándote de besos cada orilla,
como si fueras un violento mar
de fiebre, azul espuma y maravilla.
Liberándome en ti,
hundiéndome en tu sexo y lozanía
cumpliendo urgente el rito
de la vida
Hollándote indecente con mi hombría.
Y tú, labrando así mi corazón
con tu halo de hembra extrema
que seduce, embriaga y quema
al centro del delirio y la pasión.
Pudimos ser felices en La Habana.
Mas no fue. No pasará.
Y La Habana se quedó desconsolada
al no haber podido ser
casa y cama de esta historia interminada.
Agosto y mentiras, 2015.
el uno al otro por noches enteras
Pudimos reinventar las primaveras
de sexual frenesí cada mañana.
Pudimos obsequiarnos la semana
con lluvias y placer desenfrenados
uniendo nuestras ansias, nuestras ganas
en fiero frenesí, juntos y alados.
Pudimos ser felices en La Habana
Yo escribiendo poemas en tu vientre,
entre tomarte y tenerte.
Entre tenerte y bordarte,
cada estrella con mis manos y mi suerte.
Sembrándote de besos cada orilla,
como si fueras un violento mar
de fiebre, azul espuma y maravilla.
Liberándome en ti,
hundiéndome en tu sexo y lozanía
cumpliendo urgente el rito
de la vida
Hollándote indecente con mi hombría.
Y tú, labrando así mi corazón
con tu halo de hembra extrema
que seduce, embriaga y quema
al centro del delirio y la pasión.
Pudimos ser felices en La Habana.
Mas no fue. No pasará.
Y La Habana se quedó desconsolada
al no haber podido ser
casa y cama de esta historia interminada.
Agosto y mentiras, 2015.