Ernesto J.
Poeta fiel al portal
La Fuga
Faltan solo quince dias para el cumpleaños de mi vieja.
Como quisiera estar con ella, pero aqui estoy, cumpliendo
una sentencia, atrapado, viviendo tras la reja.
Cuando mas lo nesesito se presenta un plan de fuga,
la idea suena genial, algo bien planificado.
Sin darle mucha mente al asunto decido participar.
Ahora solo resta esperar el gran dia, la señal que de
luz verde a esa fuga sorpresiva.
Al fin llego el momento, al parecer todo sale perfecto.
Fujitivos en la libre comunidad a enfrentar la realidad.
Cada cual sigue su rumbo, cada quien vive en su mundo.
Justo a tiempo, mañana cumple mi vieja y yo ire a darle
mi abraso, mi beso, ire a decirle: "vieja ya no estoy preso."
En medio de la celebración se escucho la policia:
"sabemos que estas adentro, sal con las manos en alto."
Mi madre desesperada salio corriendo hacia fuera
y un policia confuso abrio fuego contra ella.
Cayo en mis brasos herida, mirandome a los ojos
se iba, se iba, y asi entre mis brazos, entrego
su ultimo aliento de vida.
Ahora estoy en la celda, cumpliendo una nueva condena
sentenciado por ley de fuga y el remordimiento que me
quema , mi vieja murio por mi culpa y yo estoy muriendo
de pena.
Ernesto J.
Faltan solo quince dias para el cumpleaños de mi vieja.
Como quisiera estar con ella, pero aqui estoy, cumpliendo
una sentencia, atrapado, viviendo tras la reja.
Cuando mas lo nesesito se presenta un plan de fuga,
la idea suena genial, algo bien planificado.
Sin darle mucha mente al asunto decido participar.
Ahora solo resta esperar el gran dia, la señal que de
luz verde a esa fuga sorpresiva.
Al fin llego el momento, al parecer todo sale perfecto.
Fujitivos en la libre comunidad a enfrentar la realidad.
Cada cual sigue su rumbo, cada quien vive en su mundo.
Justo a tiempo, mañana cumple mi vieja y yo ire a darle
mi abraso, mi beso, ire a decirle: "vieja ya no estoy preso."
En medio de la celebración se escucho la policia:
"sabemos que estas adentro, sal con las manos en alto."
Mi madre desesperada salio corriendo hacia fuera
y un policia confuso abrio fuego contra ella.
Cayo en mis brasos herida, mirandome a los ojos
se iba, se iba, y asi entre mis brazos, entrego
su ultimo aliento de vida.
Ahora estoy en la celda, cumpliendo una nueva condena
sentenciado por ley de fuga y el remordimiento que me
quema , mi vieja murio por mi culpa y yo estoy muriendo
de pena.
Ernesto J.