La fuga
Se desplomaron desde el cielo con miedo una a una las estrellas
para meterse en la cascada azul de tus ojos fríos y hechiceros.
Briosos ríos de aguas profundas para los que de náutica
no podía en sus olas intranquilas remar de manos siquiera.
Se juntaron una a una tus miradas, como rayos encendidos
jabalinas que el exorcismo letal y fraticida me causaron.
Poseso fui de ti, otra nueva entidad invasora
que me sorprendió desnudo flaco y débil con su gran mentira.
Perdí sin darme cuenta la fuerza, la memoria, la voluntad y el alma.
La noción del tiempo sucumbió y como lava volcánica me fui apagando.
La frialdad me mostró de la locura todos los caminos
fui el paria que no sabía de su existencia la razón
y empecé a desear la muerte como única salida.
Me fugué de ti una noche de gloria
cuando descubrí que podía volar
y que estaba tan liviano como una sombra
deseoso de pasar al mas allá
a ese abismo al que los mortales llaman muerte.
Llegué chorreando sangre a un alto risco
el mas alto peñasco mas arriba donde anidaban las águilas
Fui carnada de vampiros
que saciaron en mi la sed de sangre humana
en un cuerpo que no tenía alma.
L.O.D.M.
Noviembre del 2006
Cohelett.
Se desplomaron desde el cielo con miedo una a una las estrellas
para meterse en la cascada azul de tus ojos fríos y hechiceros.
Briosos ríos de aguas profundas para los que de náutica
no podía en sus olas intranquilas remar de manos siquiera.
Se juntaron una a una tus miradas, como rayos encendidos
jabalinas que el exorcismo letal y fraticida me causaron.
Poseso fui de ti, otra nueva entidad invasora
que me sorprendió desnudo flaco y débil con su gran mentira.
Perdí sin darme cuenta la fuerza, la memoria, la voluntad y el alma.
La noción del tiempo sucumbió y como lava volcánica me fui apagando.
La frialdad me mostró de la locura todos los caminos
fui el paria que no sabía de su existencia la razón
y empecé a desear la muerte como única salida.
Me fugué de ti una noche de gloria
cuando descubrí que podía volar
y que estaba tan liviano como una sombra
deseoso de pasar al mas allá
a ese abismo al que los mortales llaman muerte.
Llegué chorreando sangre a un alto risco
el mas alto peñasco mas arriba donde anidaban las águilas
Fui carnada de vampiros
que saciaron en mi la sed de sangre humana
en un cuerpo que no tenía alma.
L.O.D.M.
Noviembre del 2006
Cohelett.