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La flor de la vida

penabad57

Poeta veterano en el portal
Hay un universo que se derrama en los límites de los relojes.



Ocurrió lo impensable y también lo previsible,

el sol ha viajado, una vez más, por el tapiz luminoso del cielo.



La luna asoma su faz lívida como una oblea gris.



La lluvia humedece las alas de los pájaros

que viajan al sur formando racimos negros

sobre el árbol azul del tiempo.



Con cada segundo nace y muere una flor

que nunca hemos visto

ni nacer ni morir.



Nos engañamos al pensar que es la misma flor.
 
Hay un universo que se derrama en los límites de los relojes.



Ocurrió lo impensable y también lo previsible,

el sol ha viajado, una vez más, por el tapiz luminoso del cielo.



La luna asoma su faz lívida como una oblea gris.



La lluvia humedece las alas de los pájaros

que viajan al sur formando racimos negros

sobre el árbol azul del tiempo.



Con cada segundo nace y muere una flor

que nunca hemos visto

ni nacer ni morir.



Nos engañamos al pensar que es la misma flor.
Hay un universo por explorar.

Saludos
 
Hay un universo que se derrama en los límites de los relojes.



Ocurrió lo impensable y también lo previsible,

el sol ha viajado, una vez más, por el tapiz luminoso del cielo.



La luna asoma su faz lívida como una oblea gris.



La lluvia humedece las alas de los pájaros

que viajan al sur formando racimos negros

sobre el árbol azul del tiempo.



Con cada segundo nace y muere una flor

que nunca hemos visto

ni nacer ni morir.



Nos engañamos al pensar que es la misma flor.


Me ha gustado tu poema. Algunas de las imágenes que has escrito son surrealista como "los pájaros que viajan al sur formando racimos negros sobre el árbol azul del tiempo".

Gracias por compartir tus encantadores versos.

Un abrazo para ti y otro para A Coruña.
 
Hay un universo que se derrama en los límites de los relojes.



Ocurrió lo impensable y también lo previsible,

el sol ha viajado, una vez más, por el tapiz luminoso del cielo.



La luna asoma su faz lívida como una oblea gris.



La lluvia humedece las alas de los pájaros

que viajan al sur formando racimos negros

sobre el árbol azul del tiempo.



Con cada segundo nace y muere una flor

que nunca hemos visto

ni nacer ni morir.



Nos engañamos al pensar que es la misma flor.
Gran poema Ramón.
Me ha gustado mucho.
Abrazo grande!
 
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