El sábado siento inspiración y parpadea la amistad
entre letras de colores en los cuadernillos franceses.
Dos horas condensadas en la fotografía interminable
de los jardines etéricos.
Conversaciones en que se reunen veleros
entre nebulosas de visita,
el recuerdo en las deidades de panteras de fresa.
Dosis imaginaria de multitudes exóticas estimulantes
en las pálidas tazas de cosas nuevas en mesas de juego.
La rebeldía,
bonsai con la inercia del olivo en los nudos de súplica.
Los vientos surrealistas, en que aparecen libros,
se escriben los mundos a los que se abren
las flores del nectar de la llovizna.
entre letras de colores en los cuadernillos franceses.
Dos horas condensadas en la fotografía interminable
de los jardines etéricos.
Conversaciones en que se reunen veleros
entre nebulosas de visita,
el recuerdo en las deidades de panteras de fresa.
Dosis imaginaria de multitudes exóticas estimulantes
en las pálidas tazas de cosas nuevas en mesas de juego.
La rebeldía,
bonsai con la inercia del olivo en los nudos de súplica.
Los vientos surrealistas, en que aparecen libros,
se escriben los mundos a los que se abren
las flores del nectar de la llovizna.