Alexander chinasky
Poeta recién llegado
La vida en un cruce de caminos,
en un sonido mudo, en unos oídos sordos;
Las manos vacías, el corazón a oscuras
y un alma que no se desnuda
por pudor de si misma;
Unos dedos que no dan caricias, una
voz que no sabe pedir auxilio
y el silencio, el mejor amigo de esta pluma.
Caminando descalzo por la arena
no encuentro el consuelo que de un sueldo
a estos labios, voy coleccionando agravios,
desaciendo nudos, tachando los días del calendario.
Pero quisiera ser un pajaro y volar, escapar
de este lugar, de esta carcel de carne y hueso
pero solo me quedan estos rezos,
oraciones que se lleva el viento.
Mientras tanto te seguire esperando mujer.
en un sonido mudo, en unos oídos sordos;
Las manos vacías, el corazón a oscuras
y un alma que no se desnuda
por pudor de si misma;
Unos dedos que no dan caricias, una
voz que no sabe pedir auxilio
y el silencio, el mejor amigo de esta pluma.
Caminando descalzo por la arena
no encuentro el consuelo que de un sueldo
a estos labios, voy coleccionando agravios,
desaciendo nudos, tachando los días del calendario.
Pero quisiera ser un pajaro y volar, escapar
de este lugar, de esta carcel de carne y hueso
pero solo me quedan estos rezos,
oraciones que se lleva el viento.
Mientras tanto te seguire esperando mujer.