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La desgracia

penabad57

Poeta veterano en el portal
Se arrastra silenciosa,
en medio de la sombra
y es certera como un rayo.

Una llamada de teléfono,
lo imprevisto en la negrura que no transige con el error,
una célula loca que no tiene raíz
solo enjambre, polen, jauría y el ámbar,
fósil del adiós.

Es muda como un témpano,
como el frío se escarcha en el corazón y pare miedo,
ausencia y una infinita sed de vida
cuando la llaga florece.

También es humo negro en la esperanza,
la calamidad de hojas oscuras que un árbol niega,
el suburbio donde lo improbable
tiene dentro de sí
la maldición de una certeza inesperada.

No todos los ángeles son ángeles de dicha,
acecha, indiferente, el colmillo del dolor.

Su voz es un látigo que sorprende a la inocencia,
por tal razón aparto de mí a las cosas que no responden
a la rutina de los horarios, a la calma de los días,
al futuro que es real.

Soy como un ciego que aún recuerda el milagro de la luz.
 
Se arrastra silenciosa,
en medio de la sombra
y es certera como un rayo.

Una llamada de teléfono,
lo imprevisto en la negrura que no transige con el error,
una célula loca que no tiene raíz
solo enjambre, polen, jauría y el ámbar,
fósil del adiós.

Es muda como un témpano,
como el frío se escarcha en el corazón y pare miedo,
ausencia y una infinita sed de vida
cuando la llaga florece.

También es humo negro en la esperanza,
la calamidad de hojas oscuras que un árbol niega,
el suburbio donde lo improbable
tiene dentro de sí
la maldición de una certeza inesperada.

No todos los ángeles son ángeles de dicha,
acecha, indiferente, el colmillo del dolor.

Su voz es un látigo que sorprende a la inocencia,
por tal razón aparto de mí a las cosas que no responden
a la rutina de los horarios, a la calma de los días,
al futuro que es real.

Soy como un ciego que aún recuerda el milagro de la luz.

Quien la conoce en su versión más virulenta- y es mi caso- entiende que tu poema es una perfecta definición.
Es meritorio escribir a las maravillas de la vida y más meritorio y valiente encontrar palabras para perfilar a la desgracia.
No me sorprende, creo que no hay nada imposible para el arte refinado de tu pluma.
Un abrazo y mi admiración.
 
Se arrastra silenciosa,
en medio de la sombra
y es certera como un rayo.

Una llamada de teléfono,
lo imprevisto en la negrura que no transige con el error,
una célula loca que no tiene raíz
solo enjambre, polen, jauría y el ámbar,
fósil del adiós.

Es muda como un témpano,
como el frío se escarcha en el corazón y pare miedo,
ausencia y una infinita sed de vida
cuando la llaga florece.

También es humo negro en la esperanza,
la calamidad de hojas oscuras que un árbol niega,
el suburbio donde lo improbable
tiene dentro de sí
la maldición de una certeza inesperada.

No todos los ángeles son ángeles de dicha,
acecha, indiferente, el colmillo del dolor.

Su voz es un látigo que sorprende a la inocencia,
por tal razón aparto de mí a las cosas que no responden
a la rutina de los horarios, a la calma de los días,
al futuro que es real.

Soy como un ciego que aún recuerda el milagro de la luz.
Muy buen poema compañero. La desgracia, que se ceba con todo y todos, pero sobre todo con los más débiles, en el plano humano me refiero; a nivel cósmico la desgracia es natural; es el caos, la mariposa que provoca un huracán, la enana blanca o la vieja estrella roja... pura energía en movimiento somos, no más. Me gustaron mucho tus versos , en la forma y en el fondo, un placer leerte, gracias.

Saludos universales.

Alberto.
 
Se arrastra silenciosa,
en medio de la sombra
y es certera como un rayo.

Una llamada de teléfono,
lo imprevisto en la negrura que no transige con el error,
una célula loca que no tiene raíz
solo enjambre, polen, jauría y el ámbar,
fósil del adiós.

Es muda como un témpano,
como el frío se escarcha en el corazón y pare miedo,
ausencia y una infinita sed de vida
cuando la llaga florece.

También es humo negro en la esperanza,
la calamidad de hojas oscuras que un árbol niega,
el suburbio donde lo improbable
tiene dentro de sí
la maldición de una certeza inesperada.

No todos los ángeles son ángeles de dicha,
acecha, indiferente, el colmillo del dolor.

Su voz es un látigo que sorprende a la inocencia,
por tal razón aparto de mí a las cosas que no responden
a la rutina de los horarios, a la calma de los días,
al futuro que es real.

Soy como un ciego que aún recuerda el milagro de la luz.
A veces ocurren imprevistos para lo cual no vamos a estar nunca preparados, ni mucho menos vamos a entender por qué nos sucedió.
Cuando la persona es noble, enfrenta los imprevistos con estoicismo y fortaleza, aún colocándose una máscara de aparente tranquilidad que está muy lejos de sentir, solo para no trasmitir mas dolor a los que conforman su entorno.
Me parece muy afortunado tu escrito porque enfrentas con la nobleza de tu pluma, los avatares que a veces nos da la vida, desglosándolos con la calidad excelsa de tu escritura.
Te agradezco sobremanera que hayas compartido este sentir tan real con todos nosotros
Te saludo con mucho afecto, mi estimado Penabad... un abrazo fuerte
 
Última edición:
Se arrastra silenciosa,
en medio de la sombra
y es certera como un rayo.

Una llamada de teléfono,
lo imprevisto en la negrura que no transige con el error,
una célula loca que no tiene raíz
solo enjambre, polen, jauría y el ámbar,
fósil del adiós.

Es muda como un témpano,
como el frío se escarcha en el corazón y pare miedo,
ausencia y una infinita sed de vida
cuando la llaga florece.

También es humo negro en la esperanza,
la calamidad de hojas oscuras que un árbol niega,
el suburbio donde lo improbable
tiene dentro de sí
la maldición de una certeza inesperada.

No todos los ángeles son ángeles de dicha,
acecha, indiferente, el colmillo del dolor.

Su voz es un látigo que sorprende a la inocencia,
por tal razón aparto de mí a las cosas que no responden
a la rutina de los horarios, a la calma de los días,
al futuro que es real.

Soy como un ciego que aún recuerda el milagro de la luz.
Excelente poesía, la sentí intensamente a esa forma de mostrárnosla. Un placer, saludos
 
Quien la conoce en su versión más virulenta- y es mi caso- entiende que tu poema es una perfecta definición.
Es meritorio escribir a las maravillas de la vida y más meritorio y valiente encontrar palabras para perfilar a la desgracia.
No me sorprende, creo que no hay nada imposible para el arte refinado de tu pluma.
Un abrazo y mi admiración.
Uno sabe que en alguna de sus formas llegará, y cuesta hacerse a la idea: una llamada en la noche, un accidente, una enfermedad imprevista... y es el miedo el que también está ahí pero hay que prepararse porque la desgracia y no solo la felicidad forman parte de la vida. Gracias, amiga, por tu visita y por el comentario que dejas. Un abrazo grande.
 
Se arrastra silenciosa,
en medio de la sombra
y es certera como un rayo.

Una llamada de teléfono,
lo imprevisto en la negrura que no transige con el error,
una célula loca que no tiene raíz
solo enjambre, polen, jauría y el ámbar,
fósil del adiós.

Es muda como un témpano,
como el frío se escarcha en el corazón y pare miedo,
ausencia y una infinita sed de vida
cuando la llaga florece.

También es humo negro en la esperanza,
la calamidad de hojas oscuras que un árbol niega,
el suburbio donde lo improbable
tiene dentro de sí
la maldición de una certeza inesperada.

No todos los ángeles son ángeles de dicha,
acecha, indiferente, el colmillo del dolor.

Su voz es un látigo que sorprende a la inocencia,
por tal razón aparto de mí a las cosas que no responden
a la rutina de los horarios, a la calma de los días,
al futuro que es real.

Soy como un ciego que aún recuerda el milagro de la luz.

He disfrutado mucho la lectura.
Ha sido un gusto pasar.
Mis saludos más cordiales.
 
Muy buen poema compañero. La desgracia, que se ceba con todo y todos, pero sobre todo con los más débiles, en el plano humano me refiero; a nivel cósmico la desgracia es natural; es el caos, la mariposa que provoca un huracán, la enana blanca o la vieja estrella roja... pura energía en movimiento somos, no más. Me gustaron mucho tus versos , en la forma y en el fondo, un placer leerte, gracias.

Saludos universales.

Alberto.
Gracias por leer y por el comentario que dejas que me parece acertado. Un abrazo.
 
A veces ocurren imprevistos para lo cual no vamos a estar nunca preparados, ni mucho menos vamos a entender por qué nos sucedió.
Cuando la persona es noble, enfrenta los imprevistos con estoicismo y fortaleza, aún colocándose una máscara de aparente tranquilidad que está muy lejos de sentir, solo para no trasmitir mas dolor a los que conforman su entorno.
Me parece muy afortunado tu escrito porque enfrentas con la nobleza de tu pluma, los avatares que a veces nos da la vida, desglosándolos con la calidad excelsa de tu escritura.
Te agradezco sobremanera que hayas compartido este sentir tan real con todos nosotros
Te saludo con mucho afecto, mi estimado Penabad... un abrazo fuerte
Gracias, Antonio, por el interesante comentario que dejas. Un abrazo, amigo.
 
Se arrastra silenciosa,
en medio de la sombra
y es certera como un rayo.

Una llamada de teléfono,
lo imprevisto en la negrura que no transige con el error,
una célula loca que no tiene raíz
solo enjambre, polen, jauría y el ámbar,
fósil del adiós.

Es muda como un témpano,
como el frío se escarcha en el corazón y pare miedo,
ausencia y una infinita sed de vida
cuando la llaga florece.

También es humo negro en la esperanza,
la calamidad de hojas oscuras que un árbol niega,
el suburbio donde lo improbable
tiene dentro de sí
la maldición de una certeza inesperada.

No todos los ángeles son ángeles de dicha,
acecha, indiferente, el colmillo del dolor.

Su voz es un látigo que sorprende a la inocencia,
por tal razón aparto de mí a las cosas que no responden
a la rutina de los horarios, a la calma de los días,
al futuro que es real.

Soy como un ciego que aún recuerda el milagro de la luz.
Excelente!!
Me ha gustado mucho.
Felicitaciones!
 
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