La muerte es solo un pase,
un susurro que renace en el tiempo,
donde el alma vuela y el cuerpo se desordena,
deshecho en polvo de un ciclo que nunca cesa.
Recomenzar de nuevo,
tanto tiempo repitiendo,
intentando aprender lo no aprendido,
pero el mundo, inmutable,
no se mueve de sitio
ni da respuesta a las preguntas sin eco.
Respirar apenas parece alegría,
en esta cadena rota,
en esta rueda sin fin,
como un día de marmota
donde el verano se esconde
y el invierno curte la piel,
helando las entrañas,
donde el frío reclama su reino.
Y mientras busco ese sol dentro,
en el abismo del frío y la sombra,
una chispa recuerda su luz,
pequeña y constante,
nacida del mismo corazón
que insiste en latir.
Porque mientras el corazón lata,
amanece de nuevo tanto aquí como allá,
sin saber si es real el aquí como el allá,
pero confiando en el milagro invisible
que danza entre sombras y luces,
en el sol que regresa,
aunque aún no nos alcance su brillo
en ese principio y en el infinito eterno.
10/11/2024
©Dikia
un susurro que renace en el tiempo,
donde el alma vuela y el cuerpo se desordena,
deshecho en polvo de un ciclo que nunca cesa.
Recomenzar de nuevo,
tanto tiempo repitiendo,
intentando aprender lo no aprendido,
pero el mundo, inmutable,
no se mueve de sitio
ni da respuesta a las preguntas sin eco.
Respirar apenas parece alegría,
en esta cadena rota,
en esta rueda sin fin,
como un día de marmota
donde el verano se esconde
y el invierno curte la piel,
helando las entrañas,
donde el frío reclama su reino.
Y mientras busco ese sol dentro,
en el abismo del frío y la sombra,
una chispa recuerda su luz,
pequeña y constante,
nacida del mismo corazón
que insiste en latir.
Porque mientras el corazón lata,
amanece de nuevo tanto aquí como allá,
sin saber si es real el aquí como el allá,
pero confiando en el milagro invisible
que danza entre sombras y luces,
en el sol que regresa,
aunque aún no nos alcance su brillo
en ese principio y en el infinito eterno.
10/11/2024
©Dikia
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