Orfelunio
Poeta veterano en el portal
La cuesta ciega
Bajaba el abuelo solo
la calle de los desiertos,
y vio la compaña en dolo
de rectos que estaban tuertos.
Ahora me he puesto fresco,
ahora fresco mejor,
soy de los fríos espejo
y de las nieves helor.
Como no tengo rueda
y ya el abuelo rodó,
llevo en el fresco la muela
para aliviar el dolor.
Por los domingos que huela
y en las bajadas del Sol,
la sombra de ave que vuela
terminará con vapor.
Bajaba el abuelo solo
descalzo de compromiso;
bajaba lamiendo un polo,
y el polo se le deshizo.
Nada se queda en su edad
y el tiempo inciso nos llega;
cumplimos con soledad
bajando la cuesta ciega.
Bajaba el abuelo solo
la calle de los desiertos,
y vio la compaña en dolo
de rectos que estaban tuertos.
Ahora me he puesto fresco,
ahora fresco mejor,
soy de los fríos espejo
y de las nieves helor.
Como no tengo rueda
y ya el abuelo rodó,
llevo en el fresco la muela
para aliviar el dolor.
Por los domingos que huela
y en las bajadas del Sol,
la sombra de ave que vuela
terminará con vapor.
Bajaba el abuelo solo
descalzo de compromiso;
bajaba lamiendo un polo,
y el polo se le deshizo.
Nada se queda en su edad
y el tiempo inciso nos llega;
cumplimos con soledad
bajando la cuesta ciega.