James De la rosa
Juan Carlos Tuñon
A la una, las dos y a las dos las tres
y así en el reloj, pasean las esféricas horas
en la lavadora la ropa girando y el aire vicioso
se mueve alevoso en un solo eje (el de la corriente)
sobre la ventana el sol ha tejido el claro
de un nido de la luz durmiente y en el esplendor
que cuece el trasluz, el polvo sufrido
de lo que ha caído sobre nuestra cruz...
y así en el reloj, pasean las esféricas horas
en la lavadora la ropa girando y el aire vicioso
se mueve alevoso en un solo eje (el de la corriente)
sobre la ventana el sol ha tejido el claro
de un nido de la luz durmiente y en el esplendor
que cuece el trasluz, el polvo sufrido
de lo que ha caído sobre nuestra cruz...