marquelo
Negrito villero
Dejaste caer la taza en el estallido correcto. No fuimos el
caldo de cultivo para tu nebulosa de mentiras,
habías escapado una y otra vez
y dejaste como un ermitaño el bienestar del Sol
sobre nuestras cabezas.
Sufrimos como ninguno el cambio de sangre.
Nos elevabamos y reflejamos la cimiente de la primera palabra
en la piedra más alta del verano. Pero se oscurecía
como un invierno de revoluciones.
Nos contentamos con sabernos con nuestros huesos
y con nuestros abrigos en medio de Central Park
y fingimos ser careta de carnaval.
De todos los pecados bordados en tu pelo
mi negativa al robo fue lo más insólito para ti
y decidiste seguir con tu plan de repeticiones.
Yo me aparté. Jugué con otras cartas. Escupí
sobre la acera todo lo que llevaba de ti.
Inflé de nuevo ese bienestar del Sol que cae, ahora
sobre mi cabeza.
caldo de cultivo para tu nebulosa de mentiras,
habías escapado una y otra vez
y dejaste como un ermitaño el bienestar del Sol
sobre nuestras cabezas.
Sufrimos como ninguno el cambio de sangre.
Nos elevabamos y reflejamos la cimiente de la primera palabra
en la piedra más alta del verano. Pero se oscurecía
como un invierno de revoluciones.
Nos contentamos con sabernos con nuestros huesos
y con nuestros abrigos en medio de Central Park
y fingimos ser careta de carnaval.
De todos los pecados bordados en tu pelo
mi negativa al robo fue lo más insólito para ti
y decidiste seguir con tu plan de repeticiones.
Yo me aparté. Jugué con otras cartas. Escupí
sobre la acera todo lo que llevaba de ti.
Inflé de nuevo ese bienestar del Sol que cae, ahora
sobre mi cabeza.
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