CUENDE
Poeta recién llegado
La tinta desciende por la frente,
por los pechos, por las ingles,
por los muslos,
hasta cargar las agujas
de sus zapatos negros.
Deambula su enorme cuerpo desnudo
trazando líneas en los planos de la vieja arquitectura;
un océano lunar la sigue
extendiendo los brazos como un manto;
a su paso, los sombreros de copa se elevan
mientras aparece una ciudad de rascacielos negros.
Las nubes grises vierten el contenido de las botellas
que emborracha a los vagabundos,
dejando un paisaje emborronado en tinta china.
Isaac Cuende. Gracias.
por los pechos, por las ingles,
por los muslos,
hasta cargar las agujas
de sus zapatos negros.
Deambula su enorme cuerpo desnudo
trazando líneas en los planos de la vieja arquitectura;
un océano lunar la sigue
extendiendo los brazos como un manto;
a su paso, los sombreros de copa se elevan
mientras aparece una ciudad de rascacielos negros.
Las nubes grises vierten el contenido de las botellas
que emborracha a los vagabundos,
dejando un paisaje emborronado en tinta china.
Isaac Cuende. Gracias.