Starsev Ionich
Poeta asiduo al portal
La cinética de los peces ciegos
Cuando pienso en el futuro
soy un animal prehistórico calcinado entre paredes de hielo,
como anemona en el agua lloro mi soledad,
tan primaria y enorme.
Soy una criatura indefensa ante el porvenir ciego de los otros,
¿Por qué no ser coral de anemonas de un solo color
que viven para alimentar al pez?
¿Acaso no nacimos todos del mismo manantial?
Mi ego no admite
tener el mismo color de todos los peces,
al mirarme en el espejo de las aguas
quiero tener un nuevo color;
Pero no hay otro color para el hombre,
que no se resuma en las longitudes de onda
que capta nuestro ojo asesino,
somos rojos, verdes, azules,
o una ola de espuma que resume el aroma de aquellos,
somos el degrade de un cielo
que cubre las tragedias de un mismo pueblo.
Depronto somos el sueño
de extintos monstruos marinos,
que en su eternidad nos sueñan como peces diminutos
mientras se mueren de la risa,
O quizá somos torrente vivo de la imaginación
de un gran pez regordete y luminoso.
Nos movemos en bancadas que agonizan en un mar inmenso,
chocamos sin mirar que las aletas al cruzarse,
fulgen como la candela alimentada por la carne roja,
tal vez seamos un pez ciego
que se enternece con las burbujas,
pero que no mira la cadencia
del movimiento de la manada,
que es nuestro reflejo propio,
y en eso se nos va la vida
Como un animal extinto
que quiere saber la formula exacta para evitar la malla,
estamos congelados,
para no perecer ante la esclavitud de saber:
¿Quién es el gracioso e irreverente monstruo que sueña tonterías?
(Poesía escrita en cooautoria con mi hermanita querida, espero no sea un espantajo literario)
Cuando pienso en el futuro
soy un animal prehistórico calcinado entre paredes de hielo,
como anemona en el agua lloro mi soledad,
tan primaria y enorme.
Soy una criatura indefensa ante el porvenir ciego de los otros,
¿Por qué no ser coral de anemonas de un solo color
que viven para alimentar al pez?
¿Acaso no nacimos todos del mismo manantial?
Mi ego no admite
tener el mismo color de todos los peces,
al mirarme en el espejo de las aguas
quiero tener un nuevo color;
Pero no hay otro color para el hombre,
que no se resuma en las longitudes de onda
que capta nuestro ojo asesino,
somos rojos, verdes, azules,
o una ola de espuma que resume el aroma de aquellos,
somos el degrade de un cielo
que cubre las tragedias de un mismo pueblo.
Depronto somos el sueño
de extintos monstruos marinos,
que en su eternidad nos sueñan como peces diminutos
mientras se mueren de la risa,
O quizá somos torrente vivo de la imaginación
de un gran pez regordete y luminoso.
Nos movemos en bancadas que agonizan en un mar inmenso,
chocamos sin mirar que las aletas al cruzarse,
fulgen como la candela alimentada por la carne roja,
tal vez seamos un pez ciego
que se enternece con las burbujas,
pero que no mira la cadencia
del movimiento de la manada,
que es nuestro reflejo propio,
y en eso se nos va la vida
Como un animal extinto
que quiere saber la formula exacta para evitar la malla,
estamos congelados,
para no perecer ante la esclavitud de saber:
¿Quién es el gracioso e irreverente monstruo que sueña tonterías?
(Poesía escrita en cooautoria con mi hermanita querida, espero no sea un espantajo literario)