Había una chicharra
que cantaba sin parar
y alegraba el día
a las atareadas hormigas
Las hormigas en hileras
Iban y venían
siempre cargadas.
Ya casi de noche,
las hormiguitas
seguían con su tarea.
Y la chicharra
cantaba y cantaba,
alegre y encantadora.
Dulces hormiguitas,
¿por qué no descansáis?:
dijo la chicharra.
Una hormiguita respondió:
si, si,
lo haremos en invierno
y todas las noches.
Llegó el crudo invierno
casi de repente,
y la chicharra,
muerta de hambre y frío,
fue a pedirles comida
a sus amigas las hormigas.
Cuando llego al hormiguero
de agotamiento
se desmayó.
Llegó la primavera,
salieron las hormiguitas
y encontraron en la puerta
a la pobre chicharra.
Con lloros y lamentos
enterraron a la chicharra
poniendo una florcita
en su ataúd.
que cantaba sin parar
y alegraba el día
a las atareadas hormigas
Las hormigas en hileras
Iban y venían
siempre cargadas.
Ya casi de noche,
las hormiguitas
seguían con su tarea.
Y la chicharra
cantaba y cantaba,
alegre y encantadora.
Dulces hormiguitas,
¿por qué no descansáis?:
dijo la chicharra.
Una hormiguita respondió:
si, si,
lo haremos en invierno
y todas las noches.
Llegó el crudo invierno
casi de repente,
y la chicharra,
muerta de hambre y frío,
fue a pedirles comida
a sus amigas las hormigas.
Cuando llego al hormiguero
de agotamiento
se desmayó.
Llegó la primavera,
salieron las hormiguitas
y encontraron en la puerta
a la pobre chicharra.
Con lloros y lamentos
enterraron a la chicharra
poniendo una florcita
en su ataúd.