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La ceremonia del té.

Hotarubi

Poeta recién llegado

La madera de una pisada inmortal,
resuena de color verde como el bambú,
flexibilidad previa en los jardines de la abstracción, paraíso de wasabi
que mis pupilas, papilas gustativas
fotografía en el picor de la conciencia
provocando el precipitar de una lágrima
que se funde con la naturaleza.
Somos lo mismo.

En la ablución de las palabras dichas,
que se diluyen con el paso del agua entre
la garganta y el tiempo,
también se deshace el tacto como cicatriz
que sana, como flor quebrada por el viento.
Vacío que está en constante movimiento,
siendo la mosca que pone sus huevos en el vítreo de unos ojos que dan vida a lo que no ve.

De rodillas cruzo la epistemología latente
de la casa del té, límite que invierte mundos,
como un paso en falso en el mar.
Del equilibrio de lo preconcebido
a sumergirse en lo desconocido,
el entorno se fusiona en una pincelada.
Como el latido de un insecto,
la tinta es la respiración silenciosa
que da sentido a ese lugar.

mi sangre es el sumi derramado para
que tus dedos pinten con ella,
la entelequia donde quieras vivir.
Momento preciso, con claroscuros,
es ese flujo la belleza resbalosa
que rompe la sórdida cotidianidad.
La imperfección del vuelo de un ala deforme
genera la línea de horizonte, el huracán
que da un sentido al mundo. A tu pintura.

Y mientras el chasen bate el matcha,
la quietud corporal se fija en observar
la implicación de no tener algo que demostrar,
naturalidad impulsiva que sonríe como un niño
al contemplar la sencillez de lo que está,
del presente depositado en nuestras manos,
de una cerámica frágil
que calienta nuestros labios.
Trago el té, te trago, y es parte de mí, el instante.
 
Última edición:

La madera de una pisada inmortal,
resuena de color verde como el bambú,
flexibilidad previa en los jardines de la abstracción, paraíso de wasabi
que mis pupilas, papilas gustativas
fotografía en el picor de la conciencia
provocando el precipitar de una lágrima
que se funde con la naturaleza.
Somos lo mismo.

En la ablución de las palabras dichas,
que se diluyen con el paso del agua entre
la garganta y el tiempo,
también se deshace el tacto como cicatriz
que sana, como flor quebrada por el viento.
Vacío que está en constante movimiento,
siendo la mosca que pone sus huevos en el vítreo de unos ojos que dan vida a lo que no ve.

De rodillas cruzo la epistemología latente
de la casa del té, línea que invierte mundos,
como un paso en falso en el mar.
Del equilibrio de lo preconcebido
a sumergirse en lo desconocido,
el entorno se fusiona en una pincelada.
Como el latido de un insecto,
la tinta es la respiración silenciosa
que da sentido a ese lugar.

mi sangre es el sumi derramado para
que tus dedos pinten con ella,
la entelequia donde quieras vivir.
Momento preciso, con claroscuros,
es ese flujo la belleza resbalosa
que rompe la sórdida cotidianidad.
La imperfección del vuelo de un ala deforme
genera la línea de horizonte, el huracán
que da un sentido al mundo. A tu pintura.

Y mientras el chasen bate el matcha,
la quietud corporal se fija en observar
la implicación de no tener algo que demostrar,
naturalidad impulsiva que sonríe como un niño
al contemplar la sencillez de lo que está,
del presente depositado en nuestras manos,
de una cerámica frágil
que calienta nuestros labios.
Trago el té, te trago, y es parte de mí, el instante.

Intensidad y serenidad en un mundo profundo de lo inconsciente. Me gustó el poema y la música expuesta. Saludos.
 
Me encanta el te matcha. Sobre el tema de la ceremonia del te lo has plasmado muy bien; los invitados son meros espectadores que observan expectantes al protagonista "el maestro de ceremonias" que elaborara el té. No importa nada más que vivir el momento. cito el párrafo que más me ha gustado:
Y mientras el chasen bate el matcha,
la quietud corporal se fija en observar
la implicación de no tener algo que demostrar,
naturalidad impulsiva que sonríe como un niño
al contemplar la sencillez de lo que está,
del presente depositado en nuestras manos,
de una cerámica frágil
que calienta nuestros labios.
Trago el té, te trago, y es parte de mí, el instante.
 

La madera de una pisada inmortal,
resuena de color verde como el bambú,
flexibilidad previa en los jardines de la abstracción, paraíso de wasabi
que mis pupilas, papilas gustativas
fotografía en el picor de la conciencia
provocando el precipitar de una lágrima
que se funde con la naturaleza.
Somos lo mismo.

En la ablución de las palabras dichas,
que se diluyen con el paso del agua entre
la garganta y el tiempo,
también se deshace el tacto como cicatriz
que sana, como flor quebrada por el viento.
Vacío que está en constante movimiento,
siendo la mosca que pone sus huevos en el vítreo de unos ojos que dan vida a lo que no ve.

De rodillas cruzo la epistemología latente
de la casa del té, límite que invierte mundos,
como un paso en falso en el mar.
Del equilibrio de lo preconcebido
a sumergirse en lo desconocido,
el entorno se fusiona en una pincelada.
Como el latido de un insecto,
la tinta es la respiración silenciosa
que da sentido a ese lugar.

mi sangre es el sumi derramado para
que tus dedos pinten con ella,
la entelequia donde quieras vivir.
Momento preciso, con claroscuros,
es ese flujo la belleza resbalosa
que rompe la sórdida cotidianidad.
La imperfección del vuelo de un ala deforme
genera la línea de horizonte, el huracán
que da un sentido al mundo. A tu pintura

Y mientras el chasen bate el matcha,
la quietud corporal se fija en observar
la implicación de no tener algo que demostrar,
naturalidad impulsiva que sonríe como un niño
al contemplar la sencillez de lo que está,
del presente depositado en nuestras manos,
de una cerámica frágil
que calienta nuestros labios.
Trago el té, te trago, y es parte de mí, el instante.

Ensimismarse a través de la contemplación es surfear en un océano invadido de piratas, y encontrar los tesoros que guarda en subconsciente para plasmarlo y fundirlo, con flexibilidad, en un paisaje dado por el consciente.

Wasabi picante que debe consumirse en pequeñas dosis de lo contrario arde todo por dentro... "somos lo mismo".

Esa casa del té como escenario sencillo de la mente, mantiene el simbolismo de unidad e igualdad y enfoca la concentración en un estado meditativo y ajeno de distracciones.
Así tu arte "Sumi-e" se vuelca desde su esencia y sin raciocinio que lo desvíe de su objetivo de volcarse (y quizás, volcar el té accidentalmente o no :rolleyes:).
Ese ejercicio de sanación y resurrección de ti misma y de lo que invoca toda tu atención lo disfrutas con inocencia, más aún cuando contemplas lo que se cocina dentro de ti...
Mientras construyes esa imagen que ansío observar pronto, nace también esta escritura como una especie de diario que te observa observando...

Qué más decirte que, ojalá se te vuelque el té, incluso después de tragarlo. :rolleyes:

Un gusto contemplar tu esencia, siempre.
 
Última edición por un moderador:
Intensidad y serenidad en un mundo profundo de lo inconsciente. Me gustó el poema y la música expuesta. Saludos.

Muchas gracias por pasar, el equilibrio es fundamental en el mundo incosciente, en el interno, para así proyectar al mundo físico y exterior la mejor parte de nosotros. Una cosa es la taza (el recipiente) y otra, el propio té (la esencia). Una cosa necesita de la otra para existir.

Es bello poeta.
Un placer leerte.
Saludos.

Gracias Sasha por leer, un saludo.

Me encanta el te matcha. Sobre el tema de la ceremonia del te lo has plasmado muy bien; los invitados son meros espectadores que observan expectantes al protagonista "el maestro de ceremonias" que elaborara el té. No importa nada más que vivir el momento. cito el párrafo que más me ha gustado:
Y mientras el chasen bate el matcha,
la quietud corporal se fija en observar
la implicación de no tener algo que demostrar,
naturalidad impulsiva que sonríe como un niño
al contemplar la sencillez de lo que está,
del presente depositado en nuestras manos,
de una cerámica frágil
que calienta nuestros labios.
Trago el té, te trago, y es parte de mí, el instante.

Jose, la ceremonia del té es muy compleja a la vez , es sencilla. Quizá un día podrías ir a visitar a Nacho y disfrutar de esa experiencia y del té matcha.
Lo importante es el presente, todo se va y todo llega, el presente es efímero y quizá en un segundo todo cambie.
Gracias por pasar.

Buen poema, de ritmo ágil y acertadas imágenes. Un saludo, Isabel.

Gracias, me alegro de que te hayas interesado por mi poema. Un saludo.

Ensimismarse a través de la contemplación es surfear en un océano invadido de piratas, y encontrar los tesoros que guarda en subconsciente para plasmarlo y fundirlo, con flexibilidad, en un paisaje dado por el consciente.

Wasabi picante que debe consumirse en pequeñas dosis de lo contrario arde todo por dentro... "somos lo mismo".

Esa casa del té como escenario sencillo de la mente, mantiene el simbolismo de unidad e igualdad y enfoca la concentración en un estado meditativo y ajeno de distracciones.
Así tu arte "Sumi-e" se vuelca desde su esencia y sin raciocinio que lo desvíe de su objetivo de volcarse (y quizás, volcar el té accidentalmente o no :rolleyes:).
Ese ejercicio de sanación y resurrección de ti misma y de lo que invoca toda tu atención lo disfrutas con inocencia, más aún cuando contemplas lo que se cocina dentro de ti...
Mientras construyes esa imagen que ansío observar pronto, nace también esta escritura como una especie de diario que te observa observando...

Qué más decirte que, ojalá se te vuelque el té, incluso después de tragarlo. :rolleyes:

Un gusto contemplar tu esencia, siempre.

Sí, hay personas que son como el wasabi o el veneno, hay que consumirlas de poco a poco, potenciar el disfrute, lo especial hay que dedicarle su tiempo, hasta en el paladar.

Te dejo invitacion para esa casa de té, por si algún día te apetece probar mi locus amoenus, además de que seguro que algo se derrama y necesitaré ayuda para limpiar el desastre...espero que no queme.
Ya tengo el kimono preparado para la ocasión :p

Y sí, disfruto del momento, de lo que nace dentro de mi, para luego entregarlo, para crear una vía de escape para mi y para quien quiero. Un refugio para la libertad de ser quienes queramos ser.

Gracias por siempre estar.
 
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