dark-maiden
Poeta fiel al portal
La cerámica que me ofreciste no se puede mancillar,
no puedes romperla, ni siquiera puedes parpadear cuando
entre tus manos la intentes inclinar ante un lecho de piedras
etéreas donde la sal del mar nunca la pudo atravesar.
¡Doncella de las estrellas volcánicas, a ti te imploro!
Me has dejado abandonada entre el magma de las
cumbres pirenaicas y las morrenas precámbricas.
La cerámica que me perdiste, no la puedes volver
a dibujar, ni tan solo retratarla cuando los grifos
de las laderas bajen a las laderas a volverla a reclamar.
Junta tus labios y no los vuelvas a despegar,
porque has perdido la pieza más valiosa que ningún
museo podrá jamás albergar.
Subiste al monte a la hora equivocada, justo
cuando yo soñaba con tiempos remotos de
acequias y norias, de herejía y santidad.
¿Por qué conservas esa cerámica bajo tu alcoba?
¡Ya no queda información que podamos desentrañar!
La arqueóloga cumplió su fin, tu permiso ya está tramitado.
Deja en paz el futuro, que ya me encargo yo del pasado.
Olvida que alguna vez te sentaste en la cima del barranco,
y me escuchaste cantar.
Yo no comprendo tu acento, y tú ya no puedes acentuar más mi agripnia.
No es hipocresía pero una historiadora no puede restaurar
lo que nunca has pronunciado.
Puedo recomponer un ánfora y ajustarla
a los parámetros del emperador,
puedo arreglar un mosaico y dejarlo listo para el banquete
donde serás ascendido a magistrado.
Mas yo no puedo alterar las propiedades de las cerámicas…
Déjalas, porque son mi sustento, mi pasión, y mi compañía.
Tu desprecio tiene nombre de soledad, coqueteas con ella
de madrugada, pero yo me refugio entre los textos de las cuevas y las murallas.
no puedes romperla, ni siquiera puedes parpadear cuando
entre tus manos la intentes inclinar ante un lecho de piedras
etéreas donde la sal del mar nunca la pudo atravesar.
¡Doncella de las estrellas volcánicas, a ti te imploro!
Me has dejado abandonada entre el magma de las
cumbres pirenaicas y las morrenas precámbricas.
La cerámica que me perdiste, no la puedes volver
a dibujar, ni tan solo retratarla cuando los grifos
de las laderas bajen a las laderas a volverla a reclamar.
Junta tus labios y no los vuelvas a despegar,
porque has perdido la pieza más valiosa que ningún
museo podrá jamás albergar.
Subiste al monte a la hora equivocada, justo
cuando yo soñaba con tiempos remotos de
acequias y norias, de herejía y santidad.
¿Por qué conservas esa cerámica bajo tu alcoba?
¡Ya no queda información que podamos desentrañar!
La arqueóloga cumplió su fin, tu permiso ya está tramitado.
Deja en paz el futuro, que ya me encargo yo del pasado.
Olvida que alguna vez te sentaste en la cima del barranco,
y me escuchaste cantar.
Yo no comprendo tu acento, y tú ya no puedes acentuar más mi agripnia.
No es hipocresía pero una historiadora no puede restaurar
lo que nunca has pronunciado.
Puedo recomponer un ánfora y ajustarla
a los parámetros del emperador,
puedo arreglar un mosaico y dejarlo listo para el banquete
donde serás ascendido a magistrado.
Mas yo no puedo alterar las propiedades de las cerámicas…
Déjalas, porque son mi sustento, mi pasión, y mi compañía.
Tu desprecio tiene nombre de soledad, coqueteas con ella
de madrugada, pero yo me refugio entre los textos de las cuevas y las murallas.
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