hans matz
Poeta recién llegado
La Casita del Bosque
Hoy he visto al sol transformar un ser de las tinieblas
y la luna una daga sangrante en el cuarto menguante
por el pacto establecido, las traiciones y sus convenios
Hombre, ¿miras los astros en rotación?
son parámetros para la ciencia
y las señales en el cielo aparecidas
captadas por una antena en tu cabeza
... y ya los lobos avanzan al amparo de la oscuridad.
A la casa quiere entrar el leñador y el cazador lo sé
porque hasta la misma noche ha tocado las ventanas
y pues tuve que hacer fuego recitando mis salmodios.
En la ciudad del cielo donde el viejo Ariel es guardia,
no me gusta la apretura del festejo si me faltan vasos
para servir bebida espiritual amén de un aderezo rojo.
Era el mundo circular por nosotros santos en el medio,
allí cuando tu reverendo hable con las luces apagadas.
Recuerda, la risa que al final fue un mal augurio
sin el gozo de seguir cantando alegres las canciones
y el sagrado culto siempre profanado por la ambigüedad,
si tanto después de avivarme anhelaba yo tus labios
mucho más ardiente es la caricia prisionera de mi mano
gitanillo de santa maría
tras la cara del cristal te he visto
echar suertes sobre trajes sastre
El sol como un televisor que a tantos los confunde,
que les transmita innumerables procesiones noticiosas
como el desfile de los famosos personajes de la historia
diciendo puras mentiras... y la luna herida del terremoto.
Hay una chica de negro que helaba con su sola presencia,
con la mirada pícara y rizada de su inseparable compañero.
En revelación son Leo, Babú y el señor Moreno las tres ranas.
Que ya los lobos avanzan al amparo de la oscuridad.
Hoy he visto al sol transformar un ser de las tinieblas
y la luna una daga sangrante en el cuarto menguante
por el pacto establecido, las traiciones y sus convenios
Hombre, ¿miras los astros en rotación?
son parámetros para la ciencia
y las señales en el cielo aparecidas
captadas por una antena en tu cabeza
... y ya los lobos avanzan al amparo de la oscuridad.
A la casa quiere entrar el leñador y el cazador lo sé
porque hasta la misma noche ha tocado las ventanas
y pues tuve que hacer fuego recitando mis salmodios.
En la ciudad del cielo donde el viejo Ariel es guardia,
no me gusta la apretura del festejo si me faltan vasos
para servir bebida espiritual amén de un aderezo rojo.
Era el mundo circular por nosotros santos en el medio,
allí cuando tu reverendo hable con las luces apagadas.
Recuerda, la risa que al final fue un mal augurio
sin el gozo de seguir cantando alegres las canciones
y el sagrado culto siempre profanado por la ambigüedad,
si tanto después de avivarme anhelaba yo tus labios
mucho más ardiente es la caricia prisionera de mi mano
gitanillo de santa maría
tras la cara del cristal te he visto
echar suertes sobre trajes sastre
El sol como un televisor que a tantos los confunde,
que les transmita innumerables procesiones noticiosas
como el desfile de los famosos personajes de la historia
diciendo puras mentiras... y la luna herida del terremoto.
Hay una chica de negro que helaba con su sola presencia,
con la mirada pícara y rizada de su inseparable compañero.
En revelación son Leo, Babú y el señor Moreno las tres ranas.
Que ya los lobos avanzan al amparo de la oscuridad.