Era una casa pequeña
donde habitaba un chiquillo
con un canario y su abuela
y en otra jaula un lorito.
Salieron de mañanita
para coger leña al monte
pues se acercaba el invierno
y se hacia pronto de noche.
Llegaron muy cansados
con frío y con gran hambre,
la leña la amontonaron
y entraron al blanco porche.
Miraron dentro de casa,
había una chimenea
que parecía encendida,
despacito entró la abuela.
Dormida y acurrucada
delante del rojo fuego
estaba una pequeñina
con un muñeco de trapo.
La pequeña se despertó
y acurrucada lloraba,
el niño se acerco a ella
y en un plato le dio tarta.
No sabía hablar a penas,
y la abuela la meció,
y del cansancio y la pena
la niña se durmió.
A la mañana siguiente
alguien llamaba a la puerta,
el chiquillo pronto abrió
y sonrió una señora.
Pase, le dijo la abuela,
abrazo a la pequeñina
y la beso con dulzura
y saludo a la dueña.
Se presentó Dorotea:
anoche dormí a la niña
aquí en su casa bonita
y yo dormí en la bodega.
Estábamos muy cansadas
y de su bondad sabia.
No se disculpe señora
con gusto aquí las tendría.
Hasta que decidáis marchar,
mi casa esta disponible.
La niña estaba contenta
y despertó un día radiante
donde habitaba un chiquillo
con un canario y su abuela
y en otra jaula un lorito.
Salieron de mañanita
para coger leña al monte
pues se acercaba el invierno
y se hacia pronto de noche.
Llegaron muy cansados
con frío y con gran hambre,
la leña la amontonaron
y entraron al blanco porche.
Miraron dentro de casa,
había una chimenea
que parecía encendida,
despacito entró la abuela.
Dormida y acurrucada
delante del rojo fuego
estaba una pequeñina
con un muñeco de trapo.
La pequeña se despertó
y acurrucada lloraba,
el niño se acerco a ella
y en un plato le dio tarta.
No sabía hablar a penas,
y la abuela la meció,
y del cansancio y la pena
la niña se durmió.
A la mañana siguiente
alguien llamaba a la puerta,
el chiquillo pronto abrió
y sonrió una señora.
Pase, le dijo la abuela,
abrazo a la pequeñina
y la beso con dulzura
y saludo a la dueña.
Se presentó Dorotea:
anoche dormí a la niña
aquí en su casa bonita
y yo dormí en la bodega.
Estábamos muy cansadas
y de su bondad sabia.
No se disculpe señora
con gusto aquí las tendría.
Hasta que decidáis marchar,
mi casa esta disponible.
La niña estaba contenta
y despertó un día radiante