IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
En mis laureles descansa su alma,
indómita,
danza la libertad noctambula,
pero muriendo en cada sueño,
aquella tristeza de la lluvia,
parece que cada gota
cae en el lugar indicado,
el mar en calma,
la niebla esquiva,
plausible mortuoreidad,
admirada por dioses sin corazón,
parece que lo último que muere
es la maldad,
si somos vileza y justicia,
entereza y desdén,
el inconformismo eclosiona,
desde la tierra,
desde su oculto centro,
secretos segregan las brisas,
digna inmundicia
del que se deja manipular,
cuando lo que se observa es miedo,
miedo seremos,
cuando lo que se ve es muerte,
muertos estaremos,
la fe otorga desidia,
la consciencia malicia,
la penumbra soledad,
solemne y suicida,
dilucidando cada estocada
antes de que perfore mi corazón,
solo me queda una última razón,
la calma.
indómita,
danza la libertad noctambula,
pero muriendo en cada sueño,
aquella tristeza de la lluvia,
parece que cada gota
cae en el lugar indicado,
el mar en calma,
la niebla esquiva,
plausible mortuoreidad,
admirada por dioses sin corazón,
parece que lo último que muere
es la maldad,
si somos vileza y justicia,
entereza y desdén,
el inconformismo eclosiona,
desde la tierra,
desde su oculto centro,
secretos segregan las brisas,
digna inmundicia
del que se deja manipular,
cuando lo que se observa es miedo,
miedo seremos,
cuando lo que se ve es muerte,
muertos estaremos,
la fe otorga desidia,
la consciencia malicia,
la penumbra soledad,
solemne y suicida,
dilucidando cada estocada
antes de que perfore mi corazón,
solo me queda una última razón,
la calma.