Luis Elissamburu
Poeta fiel al portal
Debo haber insistido tanto
por mi bicicleta azul,
que al llegar, todos suspiraron.
El fabricante, nunca supo,
el infinito bien que hizo
a mis santas y mecánicas manos.
El viaje hacia la escuela,
se volvió mas rápido
y sumamente divertido.
Saltaba por las veredas,
entre sanas y rotas
como un loco perseguido.
Al poco tiempo,
la joya se llenó de accesorios,
totalmente indispensables.
Faros, banderines,
timbres, canastos,
frenos ajustables...
Era la solución
para toda excursión
por la ribera del río.
Cada vez mas lejos,
me llevaba a pescar
en días de calor o frío.
Si, alguna vez,
fui libre de toda potestad,
limitación o atadura,
fue montado en ella,
en esos pocos años
de las sanas aventuras.
por mi bicicleta azul,
que al llegar, todos suspiraron.
El fabricante, nunca supo,
el infinito bien que hizo
a mis santas y mecánicas manos.
El viaje hacia la escuela,
se volvió mas rápido
y sumamente divertido.
Saltaba por las veredas,
entre sanas y rotas
como un loco perseguido.
Al poco tiempo,
la joya se llenó de accesorios,
totalmente indispensables.
Faros, banderines,
timbres, canastos,
frenos ajustables...
Era la solución
para toda excursión
por la ribera del río.
Cada vez mas lejos,
me llevaba a pescar
en días de calor o frío.
Si, alguna vez,
fui libre de toda potestad,
limitación o atadura,
fue montado en ella,
en esos pocos años
de las sanas aventuras.