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La bestia domesticada por el dólar

prisionero inocente

Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Por qué tu alma se sabe peinar
sólo en sillas de Mercedes?
Acaso los orangutanes del viento
no han escarbado en la zanahoria espectral
que forma tu pudor con la canícula?
Acepta que eres un esqueleto de dios, el marfil despavorido de la mentira.
¿Acaso los cráteres saben más de ceniza
que el padre desposeído de sus hijos?
Piensa. Nuestras pupilas son pezones de la muerte,
pero tú lo sabías, verdad?
Pezones que se yerguen cuando el asiento 32 está ocupado por un anciano y
la punta de sus cejas cruza hacia un territorio helado
que intuimos en algunos abrazos
y él sonríe felizmente, rompe el candado de la incertidumbre,
se limpia las gafas de vapor, y pretende estar vivo otro instante.
¿Tú lo sabías, verdad?
Sangramos ojos adentro en anclas de olvido.
Somos sepias postergadas, la orilla de un mar de epilépticos, la definición
de una venganza del éter que se deshuesa.
Ya no hay hipérboles en tu pelo. Ahora tal vez
otros dedos acarician la bestia resignada,
la bestia domesticada por el dólar.
 
Última edición:
Me encantó tu poema, amigo. La forma surrealista mas interesante, de decirle a esa bestia, que al final
todos iremos a parar al mismo sitio, arrastrados por los mismos huesos de la muerte.
 
Exacto,preciso, terrible.No hay felicitaciones, hay comprensión, que es lo único que nos salva en ciertas ocasiones en la que fuimos llevados al límite. Un abrazo que puede entretener es un abrazo simple. Un abrazo que comprende es el que entra en el olvido o en el asentimiento. Hermoso poema según mi entendimiento, pues explora más allá de lo conocido, pues rompe con las cadenas. Un abrazo de corazón para un amigo que no he olvidado. Julius.
 
es una estupenda forma de dar con las palabras exactas de la triste realida que perseguimos como sociedad, un gran trabajo aunque me causa cierta angustia
saludos
 
¿Por qué tu alma se sabe peinar
sólo en sillas de Mercedes?
Acaso los orangutanes del viento
no han escarbado en la zanahoria espectral
que forma tu pudor con la canícula?
Acepta que eres un esqueleto de dios, el marfil despavorido de la mentira.
¿Acaso los cráteres saben más de ceniza
que el padre desposeído de sus hijos?
Piensa. Nuestras pupilas son pezones de la muerte,
pero tú lo sabías, verdad?
Pezones que se yerguen cuando el asiento 32 está ocupado por un anciano y
la punta de sus cejas cruza hacia un territorio helado
que intuimos en algunos abrazos
y él sonríe felizmente, rompe el candado de la incertidumbre,
se limpia las gafas de vapor, y pretende estar vivo otro instante.
¿Tú lo sabías, verdad?
Sangramos ojos adentro en anclas de olvido.
Somos sepias postergadas, la orilla de un mar de epilépticos, la definición
de una venganza del éter que se deshuesa.
Ya no hay hipérboles en tu pelo. Ahora tal vez
otros dedos acarician la bestia resignada,
la bestia domesticada por el dólar.

2:

2- Cuanto amor eh.

1 La mejor manera de hacer que la gente permanezca pasiva y obediente, es limitar lo políticamente correcto, a un espectro ideológico , pero permitir muchos y variados debates dentro de ese espectro.
Noam Chomsky​
Ah, 3

3 cuanto amor eh, mucho amor.
 
Percibo hastío frente a la resignación domesticada. Son las aves que no salen de las jaulas de oro para impregnarse en el asfalto aunque éste sepa a libertad... quien soy yo para juzgar... pero si, sabe a pasado del consumo preferente.

Buen espasmo Marius

Un abrazo

Palmira
 
Tus versos además de ser verdaderas y brillantes esculturas poéticas, son como bombas incendiarias llenas de rebeldía e intensidad contra el dolor y la impotencia causadas por las realidades que desgarran el alma.

Mis aplausos y felicitaciones, Marius. Un abrazo querido amigo.
 
Es como un vendaval tu poesía, Marius, un vendaval de furia y de belleza a partes iguales. Se me hace difícil destacar un verso en este maravilloso cocktail de inmensas metáforas. Me ha encantado. Mi felicitación sincera, querido amigo. Un abrazo.
 
¿Por qué tu alma se sabe peinar
sólo en sillas de Mercedes?
Acaso los orangutanes del viento
no han escarbado en la zanahoria espectral
que forma tu pudor con la canícula?
Acepta que eres un esqueleto de dios, el marfil despavorido de la mentira.
¿Acaso los cráteres saben más de ceniza
que el padre desposeído de sus hijos?
Piensa. Nuestras pupilas son pezones de la muerte,
pero tú lo sabías, verdad?
Pezones que se yerguen cuando el asiento 32 está ocupado por un anciano y
la punta de sus cejas cruza hacia un territorio helado
que intuimos en algunos abrazos
y él sonríe felizmente, rompe el candado de la incertidumbre,
se limpia las gafas de vapor, y pretende estar vivo otro instante.
¿Tú lo sabías, verdad?
Sangramos ojos adentro en anclas de olvido.
Somos sepias postergadas, la orilla de un mar de epilépticos, la definición
de una venganza del éter que se deshuesa.
Ya no hay hipérboles en tu pelo. Ahora tal vez
otros dedos acarician la bestia resignada,
la bestia domesticada por el dólar.

Sociedad vertida hacia esa angustia que rompe los cristales de la sensibilidad humana.
Nos recrean en una existencia impotente y desde un ritmo cruel. al releer he disfrutado
de nuevo con tus formas poéticas. saludos de luzyabsenta
 
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