susoermida
Poeta recién llegado
[h=4] [FONT="]Se van acercando los tiempos de la despedida.[FONT="]
El camino se vuelve abrupto y lastiman los pasos
sobre las piedras que siempre se refugian
en las intenciones y en el tránsito diario.
Los pies de la vida se van maltratando paso a paso
y un sabor de rendición se instala en el aire.
Se malogran los días pasados como quijadas rotas
y malas digestiones que nada hicieron para engordar
la sabiduría de la vida y si el dolor del camino.
Pasado todo está y solo queda un rancio despecho
justificado por lo que hubiera podido ser.
Por los bolsillos de los trajes diarios
se fue la vida como un juego despistado.
Demasiado trajín confiado a la dureza de lo efímero.
Demasiado olvido o demasiada ignorancia.
Los días recopilados se fueron perdiendo,
solo quedan aquellos que hablan
de un pasado que se bautiza con el nombre de experiencia
De poco vale ya tener tantos pasos si en realidad,
siempre, escondida estaba la duda ciega del tránsito.
De que vale la substancia de los domicilios
donde se guardan las huidas de uno mismo
y que fueron resistencias ciegas que ahora
se sostienen divididas sobre el funeral de los recuerdos perdidos
acercando el tiempo de los juicios.
Las sentencias se espesan como aguas rituales
esperando el batir que de forma a las condenas.
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El camino se vuelve abrupto y lastiman los pasos
sobre las piedras que siempre se refugian
en las intenciones y en el tránsito diario.
Los pies de la vida se van maltratando paso a paso
y un sabor de rendición se instala en el aire.
Se malogran los días pasados como quijadas rotas
y malas digestiones que nada hicieron para engordar
la sabiduría de la vida y si el dolor del camino.
Pasado todo está y solo queda un rancio despecho
justificado por lo que hubiera podido ser.
Por los bolsillos de los trajes diarios
se fue la vida como un juego despistado.
Demasiado trajín confiado a la dureza de lo efímero.
Demasiado olvido o demasiada ignorancia.
Los días recopilados se fueron perdiendo,
solo quedan aquellos que hablan
de un pasado que se bautiza con el nombre de experiencia
De poco vale ya tener tantos pasos si en realidad,
siempre, escondida estaba la duda ciega del tránsito.
De que vale la substancia de los domicilios
donde se guardan las huidas de uno mismo
y que fueron resistencias ciegas que ahora
se sostienen divididas sobre el funeral de los recuerdos perdidos
acercando el tiempo de los juicios.
Las sentencias se espesan como aguas rituales
esperando el batir que de forma a las condenas.
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