RedCam
Poeta recién llegado
En este parchís en que navego
(nunca sé si contarme veinte,
avanzar a la siguiente ocas,
matar la reina
o tirar por descubrir)
al croar la mañana
todo se hace más llevadero.
Será que la mañana no es más
que un eterno blues desafinado
que canta las cuarenta
con todos los comodines.
En la mesa de la derecha
se levanta un pistolero
y dice que hago trampas
apuntándome con un plátano.
Pero como los ases que guardo
entre mis cinco mangas son de aire
nadie lo toma en serio,
porque he perdido los papeles
y, de vez en cuando,
alguna partida.
La mona Chita me ofrece
bailar un tango en una disco maquinera.
Paso, contesto, mirando
hacia donde todos miran,
a la rubia explosiva que no existe
y suspiro por sus besos.
¡ Nostalgia! Apuro líneas como vasos,
vasos como segundos,
segundos como galaxias.
Le digo al pianista que toque otra vez
la canción que nadie pide
y me echo a morir un rato.