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Jugando (relojes en la carne)

MarcosR

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Jugando juego
a que pienso.
Con la tarde en las manos
y un renglón en la mesa,
esperando...
Hilvanando una carta,
que se marcha,
que se eleva al vapor
de un mate mal cebado.
Silencioso testigo
de amarguras humeantes.
calidez de caricias,
de la tierra, la sangre.

Es tanta soledad
que me da risa.
Jugando a que estoy triste,
a que soy sabio,
a que creo saber
lo que nunca creí,
ni supe.
Me paso largamente
relojes por la carne.
En realidad
sólo soy un idiota,
un necio, poco serio
y farsante.

Me imagino el espejo
en multitud
corriendo a divertirse.
Y yo me quedo,
aburrido,
nadando entre los versos matinales,
fanáticos,
de un sueño en la cornisa,
de un amor en los valles.
Volando más allá
de la derrota.
Me paso largamente
relojes por la carne,
y a veces,
parece que enloquezco.
Me río
y nadie entiende.
En esta soledad
del humo tenue,
me animo a repetir,
con mi mala memoria.
Que cansado
me canso de cansarme.
Que aburrido
me aburro de aburrirme.
Pero es tanta mentira
que me escapo,
y prosigo en los bosques
mi delirio sagrado.

Porque jugando juego,
a vivir,
a ser humano.
No vengan a quitarme
los abismos de plástico,
las cartas de la mesa,
el beso postergado.
la amargura del sorbo
que envenena mi canto.
Tal vez será por eso
que junto al viento marcho.
Me aburrí de mentirme.
Me aburrí de olvidarme.
Me aburrí de saberme,
de matarme,
de odiarme.
Y hace tiempo que vago
sin destino en los naipes,
sin encontrar la suerte
que deberia salvarme.

Ya me voy
y jugando a que juego,
me debo recordarme,
con mi mala memoria.
Que me aburrió la espera
de quererla en mis brazos.
De pasar largamente
relojes por la carne.
Y me marché una tarde,
para siempre,
jugando.
 
Última edición:
Jugando juego
a que pienso.
Con la tarde en las manos
y un renglón en la mesa,
esperando...
Hilvanando una carta,
que se marcha.
Que se eleva al vapor
de un mate mal cebado.
Silencioso testigo
de amarguras humeantes.
Calidez de caricias.
De la tierra, la sangre.

Es tanta soledad
que me da risa.
Jugando a que estoy triste,
a que soy sabio,
a que creo saber
lo que nunca creí,
ni supe.
Me paso largamente
relojes por la carne.
En realidad
sólo soy un idiota,
un necio, poco serio
y farsante.

Me imagino el espejo
en multitud
corriendo a divertirse.
Y yo me quedo,
aburrido,
nadando entre los versos matinales, fanáticos,
de un sueño en la cornisa,
de un amor en los valles.
Volando más allá
de la derrota.
Me paso largamente
relojes por la carne,
y a veces,
parece que enloquezco.
Me río
y nadie entiende.
En esta soledad
del humo tenue,
me animo a repetir,
con mi mala memoria.
Que cansado
me canso de cansarme.
Que aburrido
me aburro de aburrirme.
Pero es tanta mentira
que me escapo,
y prosigo en los bosques
mi delirio sagrado.

Porque jugando juego,
a vivir,
a ser humano.
No vengan a quitarme
los abismos de plástico,
las cartas de la mesa,
el beso postergado.
la amargura del sorbo
que envenena mi canto.
Tal vez será por eso
que junto al viento marcho.
Me aburrí de mentirme.
Me aburrí de olvidarme.
Me aburrí de saberme,
de matarme,
de odiarme.
Y hace tiempo que vago
sin destino en los naipes,
sin encontrar la suerte
que deberia salvarme.

Ya me voy
y jugando a que juego,
me debo recordarme,
con mi mala memoria.
Que me aburrió la espera
de quererla en mis brazos.
De pasar largamente
relojes por la carne.
Y me marché una tarde,
para siempre,
jugando.


Intimista encuentro con uno mismo. Ha sido un placer la lectura.

Saludos,

Palmira
 
Jugando juego
a que pienso.
Con la tarde en las manos
y un renglón en la mesa,
esperando...
Hilvanando una carta,
que se marcha.
Que se eleva al vapor
de un mate mal cebado.
Silencioso testigo
de amarguras humeantes.
Calidez de caricias.
De la tierra, la sangre.

Es tanta soledad
que me da risa.
Jugando a que estoy triste,
a que soy sabio,
a que creo saber
lo que nunca creí,
ni supe.
Me paso largamente
relojes por la carne.
En realidad
sólo soy un idiota,
un necio, poco serio
y farsante.

Me imagino el espejo
en multitud
corriendo a divertirse.
Y yo me quedo,
aburrido,
nadando entre los versos matinales, fanáticos,
de un sueño en la cornisa,
de un amor en los valles.
Volando más allá
de la derrota.
Me paso largamente
relojes por la carne,
y a veces,
parece que enloquezco.
Me río
y nadie entiende.
En esta soledad
del humo tenue,
me animo a repetir,
con mi mala memoria.
Que cansado
me canso de cansarme.
Que aburrido
me aburro de aburrirme.
Pero es tanta mentira
que me escapo,
y prosigo en los bosques
mi delirio sagrado.

Porque jugando juego,
a vivir,
a ser humano.
No vengan a quitarme
los abismos de plástico,
las cartas de la mesa,
el beso postergado.
la amargura del sorbo
que envenena mi canto.
Tal vez será por eso
que junto al viento marcho.
Me aburrí de mentirme.
Me aburrí de olvidarme.
Me aburrí de saberme,
de matarme,
de odiarme.
Y hace tiempo que vago
sin destino en los naipes,
sin encontrar la suerte
que debería salvarme.

Ya me voy
y jugando a que juego,
me debo recordarme,
con mi mala memoria.
Que me aburrió la espera
de quererla en mis brazos.
De pasar largamente
relojes por la carne.
Y me marché una tarde,
para siempre,
jugando.

Soledad y aburrimiento buen cimiento para reflexiones personales que nos compartes desgranando sinsabores. Antes de que desaparezcas...

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