Antonio del Olmo
Poeta que considera el portal su segunda casa
JUGANDO CON EL TIEMPO
Aquella tarde lluviosa me senté en mi sillón favorito para contemplar las fotos del álbum familiar. Me gustan especialmente las fotos antiguas en blanco y negro, representan la armonía de los elementos contrarios: la luz y la obscuridad. Enseguida me llamó la atención una foto de mi hija cuando tenía tres años. Recordé aquél momento feliz, cuando cerré un ojo para observar a la niña en la mirilla que sirve para encuadrar la imagen en las cámaras antiguas. Sin darme cuenta, inconscientemente, cerré un ojo para mirar su imagen, igual que hice cuando saqué esa foto, hace ya tantos años… Entonces vi la imagen real de mi hija en aquel momento, como si hubiese viajado treinta años en el tiempo. No me sorprendió este fenómeno, me pareció lo más normal del mundo. Pensé que podía viajar en el tiempo de este modo: contemplando, a través de la mirilla, las fotos de diferentes épocas. En ese momento guardé la cámara en el bolso, abracé a la niña y exclamé:
– Has salido muy guapa en la foto…
Antes de terminar la frase, escuché un golpe fuerte en el suelo. Me desperté y vi al álbum caído junto a mis pies. Todo había sido un sueño, aunque la emoción que sentí cuando abracé a mi hija fue real, muy real. Desde entonces, siempre que puedo, contemplo el álbum de fotos en las tardes lluviosas. Espero que alguna tarde pueda volver a jugar con el tiempo.
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