BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tu tierra, no es tu tierra.
Sus brazos, arados, se enfrentan
con lo invertebrado que hay en ti.
No es tu ámbito este. No es tu
luz. Ni siquiera tu camino,
o tu senda. No es su madera,
tu madera. No es, con su vocabulario,
con el que a gusto te expresas.
No es tu aquí ni tu ahora: se confundieron
confundiéndote.
Dios sin ángeles y una tierra desvanecida.
Ríos secos y esparto y tuétanos y rocío.
Dios sin ángel, de las avenidas demasiado
ciertas. Dios con eructos y sangre, vaharadas
asesinas de humo. Dios cercano y certero.
Dios sin perlas.
©
Sus brazos, arados, se enfrentan
con lo invertebrado que hay en ti.
No es tu ámbito este. No es tu
luz. Ni siquiera tu camino,
o tu senda. No es su madera,
tu madera. No es, con su vocabulario,
con el que a gusto te expresas.
No es tu aquí ni tu ahora: se confundieron
confundiéndote.
Dios sin ángeles y una tierra desvanecida.
Ríos secos y esparto y tuétanos y rocío.
Dios sin ángel, de las avenidas demasiado
ciertas. Dios con eructos y sangre, vaharadas
asesinas de humo. Dios cercano y certero.
Dios sin perlas.
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