José Mª Lafuente Barros
Poeta recién llegado
Como ya sabéis, mi nombre es Josito el Papito, también conocido por el sobrenombre de: Josito el Francés, o el Idiota, comprenderéis el porqué de éste último apodo...
Hace muchos, pero muchos años, nací en un pueblecito llamado Neully, donde los hijos de extranjeros cómo yo, eran muy bien recibídos a causa de la cultura económica que reprensentábamos...¡es decir! nos conformábamos con poco o con nada, éramos esa clase de personas que cualquier país estaría encantados de recibírnos, puesto que consumíamos muy poco, y nunca protestábamos por nada, esa clase de gnomos, qué, aunque tuviésemos nuestras preferencias, éstas no eran molestas ni nocivas para nadie, incluso eran totalmente compatibles con nuestros primos gnomos llamados Soñadores, ellos aunque les gusta dormir mucho, nunca les hemos molestado en tales quehaceres, y eso a pesar de compartir los mismos para ahorrar tiempo y dinero...
Nosotros los Papitos, es bien conocido por todos, que nuestra preferencia más importante son nuestros bebés, los cuales haciéndose mayores se convierten en esa raza tan fuerte y tan fiera, conocidos como los SinAlma o los SinCorazón, fieros guerreros éstos, que se dedícan al refinado Arte de Matar el Tiempo, o Cómo Chuparle la Sangre a Papito, cosa que saben hacer muy bien, pues han sido entrenados para ello durante 18 años. ¡Unos verdaderos profesionales! tienen como preferencia, muy adecuado, el Sagrado Arte de la Religión del Escaqueo, y amigos íntimos de Dña. Embustes.
Me han puesto el apodo de el Idiota, porque mis compatriotas de raza siempre me lo advirtiéron...¡La raza de los SinCorazón nunca te darán
ningún tipo de satisfacción!
Y yo, ¡Idiota de mi! pensaba sin lugar a dudas, que si te esmerábas, cuidándoles con mimo, y mucho cariño, alimentándoles bien y dándoles lo mejor, incluso cosas que no me eran permitidas a mi, esto les demostraría que les amaba por encima de mi propio bien, la raza de los SinAlma, cuando llegado el momento de la verdad, tendrían en cuenta todos los sacrifícios
que hubiésemos hecho.
Nosotros los Papitos siempre no hemos llevado muy bien, con esas geniales
gnomitas llamadas: Mamitas, y desde hace generaciones, tenemos unos acuerdos políticos y pactos con éstas.
Pero, por desgracia, en estos últimos tiempos, las alianzas dejan de cumplirse
¡es decir! se rompen los pactos de hermandad, esto hace arduo dificil, cumplir
cumplir nuestra tarea, a la cual, ¡por naturaleza! nos ha sido encomendada
por el Supremo Gran Gnomo, también conocido cómo: El Genio de la Lámpara
Generosa, y eso a pesar de que Él intercede por todos nosotros.
Pero vayamos a lo que importa: Es prudente advertir, que cómo historia de gnomos, ésta es dulce y amena, pero...
cómo ya sabéis, en todo cuento de duendes, hadas y demás prole, siempre hay quién pretende tocer y desvirtuar éstas bonitas fábulas, dándole una versión deteriorada que difiere de la aunténtica realidad...(seguirá, quizás, pronto).