Alejandro Gado
Poeta recién llegado
Ésta jaula que embellece al instante ilumina al que estalla en la imagen más próxima,
por sus propios problemas, como pájaro muerto entre las sabanas no puede salvarse.
Vengo para el desierto, para los que no saben en donde está la selva,
es la prisión interna, isla mortuoria que ilumina al farol arrastrándolo
a sus muros de sombra.
Este es el tiempo que viene para alguien
¿Nosotros los hijos tiritantes que no tienen pasaporte para nacer?
No somos el peligro que aparece cuando el veneno sueña.
En nuestro mundo no caben paraísos amarillos, solo a veces infiernos que sonríen
y gritos suaves que destilan neón, pasos en escalera silenciosa
hasta alcanzar la esencia de las cosas.
La clonación de Dios
por sus propios problemas, como pájaro muerto entre las sabanas no puede salvarse.
Vengo para el desierto, para los que no saben en donde está la selva,
es la prisión interna, isla mortuoria que ilumina al farol arrastrándolo
a sus muros de sombra.
Este es el tiempo que viene para alguien
¿Nosotros los hijos tiritantes que no tienen pasaporte para nacer?
No somos el peligro que aparece cuando el veneno sueña.
En nuestro mundo no caben paraísos amarillos, solo a veces infiernos que sonríen
y gritos suaves que destilan neón, pasos en escalera silenciosa
hasta alcanzar la esencia de las cosas.
La clonación de Dios