Caín666
Poeta recién llegado
No hacia falta mirar hacia la calle para saber lo que le esperaba, la gente emocionada desfilaba hacia los panteones cargados con flores de cempasúchil y comida para sus muertos, los niños vestidos de vampiros harapientos con las caras pintadas del labial de sus madres y sus tías que por dos días del año daban vida a espectros que más que miedo daban lástima, con la camisa de la escuela que trasparentaba el marrón de sus cuerpos, el pantalón negro que era utilizado para todas las fiestas y que después de tres años de uso les llegaba muy arriba de los tobillos que dejaban ver en el mejor de los casos calcetas sucias de la marca ardidas que alguien como todo buen empresario mexicano había patentado para acercar lo mismo pero más barato a la gente que no podía pagar las otras que utilizaban los atletas de moda pero que los acercaban igual un poco a la gloria; se concentro en Bryan, su sobrino, hijo de uno de sus primos que toda su vida había vivido en Coyotepec, con los zapatos rotos como los otros niños y vestido de diablo, de pobre diablo, más bien parecía un cabriíllo atolondrado, se río mientras cerraba la cortina de su habitación repasando en las Ucronías que Oscar de la Borbolla había escrito y pensó que no estaban muy lejos de la realidad. No saldría a la calle, los días de fiesta en México, especialmente estos días de los difuntos, del México hibrido cargado aún de tradiciones prehispánicas y pseudo católicas violado por otras extranjeras o capitalistas eran días tirados sobre la tierra, desperdiciados en el calendario, lentos y amargos, remotos, como se describía Sabines en su poema, y Jaime era eso, un poeta tendido como un puente en una transición que no nos hemos atrevido a vivir, al igual que Paz, Khalo o Rivera se regala herido e hiriente, fatal, con su arte arroja la realidad de la que huyen los artistas de los demás países, la que camina hacia adelante a pasos lentos y perezosos mirando hacia atrás, anhelando su pasado que desconoce pero intuye y temeroso a un futuro que no vislumbra, en el que se ve en los puros huesos pero alegre, vestido de colores chillones y ataviado de flores, del México que de veras da miedo, el que ama lo fatal, el que va tendido hacia la muerte,
La cojita esta embarazada, se mueve trabajosamente pero que dulce mirada mira de frente, se le agradaron los ojos
México no vive, sobrevive, agoniza en los restos de una grandeza perdida, de Dioses que velaban nuestro bien y nuestro mal, las cosas aquí se dicen de otra manera...
La cojita esta embarazada, se mueve trabajosamente pero que dulce mirada mira de frente, se le agradaron los ojos
México no vive, sobrevive, agoniza en los restos de una grandeza perdida, de Dioses que velaban nuestro bien y nuestro mal, las cosas aquí se dicen de otra manera...