Jorbin_Pineda
Poeta recién llegado
No se puede acabar el mundo,
es muy pronto, sería una pena.
No me he reído lo suficiente,
y tampoco siento que haya llorado mucho.
Quiero decir, no he tenido la oportunidad
de sentir que he vivido
y experimentar en mi pecho
el latido profundo de la vida.
Me pasa a mí,
y seguramente también le pasa a otros.
Aún me siento perdido, desorientado,
sin saber cuál es mi rumbo.
Como un avión en espera,
que solo da vueltas en círculos
y nunca llega a ningún sitio.
No he viajado a todos esos lugares
que siempre imagino cuando cierro los ojos,
y desconozco el sabor
que tienen los sueños cumplidos.
La verdad, ni siquiera sé si tienen sabor.
Hay tantas cosas que no he dicho,
hay tantos libros que aún no he leído.
No he comprado mi casa,
ni he decorado la sala
con los muebles que siempre soñé.
Ahora que lo recuerdo
ni siquiera he elegido las cortinas
que verán la luz del amanecer.
Mis hijos no han dado sus primeros pasos,
ni han pronunciado mi nombre.
De hecho, no han dicho sus primeras palabras.
Ni siquiera me he casado,
¡por Dios! Ni siquiera sé si me quiero casar
o si quiero tener hijos.
Y Marte, la mancha roja de nuestros deseos,
todavía no hemos llegado a Marte.
Así que es demasiado pronto
para que el mundo termine.
Todavía debemos cuidar
este viejo y maltratado planeta.
en sus desgastadas grietas
aún quedamos nosotros, los locos.
Los que aun queremos bailar bajo la lluvia
aferrados a esa terca idea
de seguir amando la vida.
-Jorbin Pineda
es muy pronto, sería una pena.
No me he reído lo suficiente,
y tampoco siento que haya llorado mucho.
Quiero decir, no he tenido la oportunidad
de sentir que he vivido
y experimentar en mi pecho
el latido profundo de la vida.
Me pasa a mí,
y seguramente también le pasa a otros.
Aún me siento perdido, desorientado,
sin saber cuál es mi rumbo.
Como un avión en espera,
que solo da vueltas en círculos
y nunca llega a ningún sitio.
No he viajado a todos esos lugares
que siempre imagino cuando cierro los ojos,
y desconozco el sabor
que tienen los sueños cumplidos.
La verdad, ni siquiera sé si tienen sabor.
Hay tantas cosas que no he dicho,
hay tantos libros que aún no he leído.
No he comprado mi casa,
ni he decorado la sala
con los muebles que siempre soñé.
Ahora que lo recuerdo
ni siquiera he elegido las cortinas
que verán la luz del amanecer.
Mis hijos no han dado sus primeros pasos,
ni han pronunciado mi nombre.
De hecho, no han dicho sus primeras palabras.
Ni siquiera me he casado,
¡por Dios! Ni siquiera sé si me quiero casar
o si quiero tener hijos.
Y Marte, la mancha roja de nuestros deseos,
todavía no hemos llegado a Marte.
Así que es demasiado pronto
para que el mundo termine.
Todavía debemos cuidar
este viejo y maltratado planeta.
en sus desgastadas grietas
aún quedamos nosotros, los locos.
Los que aun queremos bailar bajo la lluvia
aferrados a esa terca idea
de seguir amando la vida.
-Jorbin Pineda
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