guerrero verde
Poeta veterano en el portal.
La sangre es bella,
Tan reciproca y sedienta
Mujer del holocausto de mis venas,
Señora del deseo y fiesta
Del diablo enamorado
Son siluetas, curvas y quebradas,
Valles de peligros y de sabiduría,
Flamante sombra nocturna
Que ilumina una estrella
Perdida entre una multitud vacía
Jefas de las disputas,
Algunas no tan putas
Pero candidas y llenas hermosura
Como princesas de la era medieval,
Y huérfanas en el edén del muerto Adán
Cuidado que las palabras arden
En la hoguera del pecador,
Del blasfemo don Juan procurador
Que Zorrilla inmoló con su fe a la mujer
Se les debe un mundo;
Oscuro e iluminado,
Un dios estéril y estilizado;
De prometeos cumplidos y ciertos,
Se les debe la vida de hasta los muertos;
No de carnal deseo pero si de espíritu
Entregado a sus pensamientos
Poco acertados por el macho
¿mujer donde has de acabar?
No hay salida pero sigues,
Enamorándote de hasta la malicia
Que trae un flagelo de dolor y antialquímia
En todo caso, para no ser desocupado,
Me entrego suicida a cualquier razón
De una señora Penélope que odia el amor
Pero en el fondo odia odiar el enamorado amor
Tan reciproca y sedienta
Mujer del holocausto de mis venas,
Señora del deseo y fiesta
Del diablo enamorado
Son siluetas, curvas y quebradas,
Valles de peligros y de sabiduría,
Flamante sombra nocturna
Que ilumina una estrella
Perdida entre una multitud vacía
Jefas de las disputas,
Algunas no tan putas
Pero candidas y llenas hermosura
Como princesas de la era medieval,
Y huérfanas en el edén del muerto Adán
Cuidado que las palabras arden
En la hoguera del pecador,
Del blasfemo don Juan procurador
Que Zorrilla inmoló con su fe a la mujer
Se les debe un mundo;
Oscuro e iluminado,
Un dios estéril y estilizado;
De prometeos cumplidos y ciertos,
Se les debe la vida de hasta los muertos;
No de carnal deseo pero si de espíritu
Entregado a sus pensamientos
Poco acertados por el macho
¿mujer donde has de acabar?
No hay salida pero sigues,
Enamorándote de hasta la malicia
Que trae un flagelo de dolor y antialquímia
En todo caso, para no ser desocupado,
Me entrego suicida a cualquier razón
De una señora Penélope que odia el amor
Pero en el fondo odia odiar el enamorado amor