EPEV- Poerrante
Poeta recién llegado
Fue a las 3:40 am, cuando rebotó
el segundo impacto luego de la rotura del cristal
una bala que al final
al tercer impacto se incrustó
en el cráneo del ensimismado escritor
que sobre su computador
redactaba la última línea que jamás terminó.
Despertó del otro lado
viendo su cuerpo inerme
con sus dedos montados sobre el teclado;
de su cabeza, entre ellos, recostado
y un charco de su sangre, derramando,
goteando
una vida de caracteres solemne.
Insipiencia del gatillo alegre asesino
ese qué vive sin pormenores
del qué acaba con los candores
de quien dedica una vida a surcar su destino.
En la página 41 de Al FILO DE…
debió colocar al final del título SU MUERTE
y cambiar la curva y la salida
por la butaca y el monitor
donde su vida de escritor
cedió paso al umbral frio y silente
en una madrugada de muerte.
Escribir en el cuerpo, redactado y en hurtadillas
la premonición del sueño
que vaticina
en preclaro concepto de una vida
que es arrancada de repente
sin más sobresaltos, qué el golpe ipso facto
qué entra, golpea, rebota
y levita al alma ante la muerte de su cuerpo.
No hubo comas, sólo suspensivos puntos
y en los microsegundos que tuvo,
la bala perdida y rebotando
autoinvitada al festín ensimismado
del escritor que culminaba su legado,
y en la última frase que anotaba
notó qué el alma que volaba,
era su alma levitada
alejándose del cuerpo fenecido
por la impronta de un destino
que el gatillo alegre, irresponsablemente definía.
Todas las obras, recalaron su memoria
como un film, sobrevolaron los caracteres,
paisajes y situaciones en panorámica noria
y vértigo de una vida que cae
al absolutismo desfase de la partida
y allí…Alan Poe
con el cuervo negro sobre el busto de Palas
le recordó el “Nunca más” sobre Leonor;
porque él también se alejaba, extrañando un amor
que esperaba verle en el más allá
y que la bala, emulando repetía…”nunca más”
EPEV-Poerrante. 27/10/12
http://lichosyanomas.blogspot.com
el segundo impacto luego de la rotura del cristal
una bala que al final
al tercer impacto se incrustó
en el cráneo del ensimismado escritor
que sobre su computador
redactaba la última línea que jamás terminó.
Despertó del otro lado
viendo su cuerpo inerme
con sus dedos montados sobre el teclado;
de su cabeza, entre ellos, recostado
y un charco de su sangre, derramando,
goteando
una vida de caracteres solemne.
Insipiencia del gatillo alegre asesino
ese qué vive sin pormenores
del qué acaba con los candores
de quien dedica una vida a surcar su destino.
En la página 41 de Al FILO DE…
debió colocar al final del título SU MUERTE
y cambiar la curva y la salida
por la butaca y el monitor
donde su vida de escritor
cedió paso al umbral frio y silente
en una madrugada de muerte.
Escribir en el cuerpo, redactado y en hurtadillas
la premonición del sueño
que vaticina
en preclaro concepto de una vida
que es arrancada de repente
sin más sobresaltos, qué el golpe ipso facto
qué entra, golpea, rebota
y levita al alma ante la muerte de su cuerpo.
No hubo comas, sólo suspensivos puntos
y en los microsegundos que tuvo,
la bala perdida y rebotando
autoinvitada al festín ensimismado
del escritor que culminaba su legado,
y en la última frase que anotaba
notó qué el alma que volaba,
era su alma levitada
alejándose del cuerpo fenecido
por la impronta de un destino
que el gatillo alegre, irresponsablemente definía.
Todas las obras, recalaron su memoria
como un film, sobrevolaron los caracteres,
paisajes y situaciones en panorámica noria
y vértigo de una vida que cae
al absolutismo desfase de la partida
y allí…Alan Poe
con el cuervo negro sobre el busto de Palas
le recordó el “Nunca más” sobre Leonor;
porque él también se alejaba, extrañando un amor
que esperaba verle en el más allá
y que la bala, emulando repetía…”nunca más”
EPEV-Poerrante. 27/10/12
http://lichosyanomas.blogspot.com
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