Ménade
Poeta recién llegado
AIRE
Escucha su voz, viene de todas partes,
a todo rincón llega, libre, el aire
Nada hay que lo retenga, nada que lo ate,
él moldea las nubes y eleva las aves
Respira en mis pulmones, en mi voz habla,
suena en mis oídos, en mis cabellos baila
Hálito de vida, impulsa mis alas,
aire cambiante que eternamente viajas
Rige la mente, imaginación, razón, intelecto,
la creatividad, el cambio, el movimiento
Libera nuestras ideas, aire inquieto
Te invoco a mi círculo, acude, Viento.
FUEGO
Mira su llama luchando con las sombras,
ardiente fuego que ilumina y transforma
Está en el espíritu y en el sol que asoma,
enciende a los amantes y brilla en la forja
En el deseo aparece, roja, la llama,
mi cuerpo quema su frenética danza
Yo soy la espada que en el fuego se fragua,
mi voluntad hace que las estrellas ardan
Calor de hogar, reconforta, expulsa el miedo,
muestra la verdad a quien se atreve a quererlo
Valor, acción, impulso, poder, deseo
Te invoco a mi círculo, acude, Fuego.
AGUA
Bebe de su fuente de don inagotable,
el agua generosa ofrece su estanque
Cura al herido, limpia al caminante,
apacigua la llama y las rocas embate
Recorre las venas de la tierra profunda,
fluye en mi sangre, mis lágrimas surca
Gota, río o mar, el agua es toda una,
útero del que nace cada criatura.
Líquido, gas o hielo, a todo se adapta,
compasión, sentimiento, emoción desbordada
Lluvia purificadora, limpia nuestras almas
Te invoco a mi círculo, acude, Agua
TIERRA
Siente bajo tus pies el latido de su cuerpo,
el tambor de la tierra, seguro y lento
La madre que nos da cobijo y alimento,
es piedra y arena, arcilla y hierro.
Su pulso es mi pulso, su carne es mi carne,
a ella volveré cuando deba marcharme
Sus huesos son de roca, su curso inalterable,
conviven sobre ella las plantas y animales
Paciente y constante, pesada y dura es la piedra,
las raíces se hunden profundo bajo ella
Danos tus frutos y sostennos con firmeza
Te invoco a mi círculo, acude, Tierra.