Ania Kupuri
Poeta recién llegado
Del olvido a la fecha
la estadía árida se vuelva olorosa a gozo y verdor
es como la Perséfone desatada por Hades
de vez en vez, para poblar de flor
los recónditos lugares de la existencia.
¡Ojala la insistencia fuera como la de Deméter
quien con corazón herido, suplicaba a Zeus
la liberación de su hija de las garras del infierno!
- Pero no -
A veces el espíritu sólo duerme y distraído
nos marca el dolor palmo a palmo...
Las primaveras no son eternas, ni los veranos
ni la musicalidad de las aves
Son cambiantes los océanos de nuestra visión.
¡No deseamos recordar nada!
E inventamos sombras en la pared con las manos
para entretener las llagas del pasado.
- Así navegamos entre olas altas y cortas
Somos rasgos que conmueven a las tórtolas libres
y murmullo entre los helechos vespertinos.
Somos Odiseos en deseo atrapante por las Penélopes
añorando el regreso prometido a los brazos candentes.
¡Somos de la esperanza, la raíz profunda!
- ¡Intermitentes, inacabables! -
©
la estadía árida se vuelva olorosa a gozo y verdor
es como la Perséfone desatada por Hades
de vez en vez, para poblar de flor
los recónditos lugares de la existencia.
¡Ojala la insistencia fuera como la de Deméter
quien con corazón herido, suplicaba a Zeus
la liberación de su hija de las garras del infierno!
- Pero no -
A veces el espíritu sólo duerme y distraído
nos marca el dolor palmo a palmo...
Las primaveras no son eternas, ni los veranos
ni la musicalidad de las aves
Son cambiantes los océanos de nuestra visión.
¡No deseamos recordar nada!
E inventamos sombras en la pared con las manos
para entretener las llagas del pasado.
- Así navegamos entre olas altas y cortas
Somos rasgos que conmueven a las tórtolas libres
y murmullo entre los helechos vespertinos.
Somos Odiseos en deseo atrapante por las Penélopes
añorando el regreso prometido a los brazos candentes.
¡Somos de la esperanza, la raíz profunda!
- ¡Intermitentes, inacabables! -
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