Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
La entrega de la rosa en el alba,
engendra desde el vacío la vaporosa
vértebra;
corridas nubes partieron inmortales,
hadas de la intemperie
y el horizonte amenazado sufre
el martirio de la Luna besada.
No olvido tus lágrimas,
ni el mar indiviso, inertes los gránulos
en mi cuerpo hunde agudo dolor,
la daga de la que fluye el agua roja.
El beso mordiente devoró tajante el
Piélago labrado por tu belleza.
Ahora abre tu espalda el atuendo
de tafetán y palidece tu piel
Ahora mi alma desvaría ronda
sin memoria;
entenebrece tus ojos vacuos
potencia el tañido del dolor bravío.
Sin pasión huiré de todas las causas,
vil es el agobio detrás de tus rastros
solo sombras enjoyadas en el extravió
engendra desde el vacío la vaporosa
vértebra;
corridas nubes partieron inmortales,
hadas de la intemperie
y el horizonte amenazado sufre
el martirio de la Luna besada.
No olvido tus lágrimas,
ni el mar indiviso, inertes los gránulos
en mi cuerpo hunde agudo dolor,
la daga de la que fluye el agua roja.
El beso mordiente devoró tajante el
Piélago labrado por tu belleza.
Ahora abre tu espalda el atuendo
de tafetán y palidece tu piel
Ahora mi alma desvaría ronda
sin memoria;
entenebrece tus ojos vacuos
potencia el tañido del dolor bravío.
Sin pasión huiré de todas las causas,
vil es el agobio detrás de tus rastros
solo sombras enjoyadas en el extravió